¿Te dejarías trepanar por Elon Musk?

Sobre la nueva frontera de la soberanía cognitiva.

Share
¿Te dejarías trepanar por Elon Musk?

Abundan razones para aborrecer a "la clase billonaria" (como concepto) y a "los billonarios" (como individuos).
Uno puede aborrecerlos por el rol que ocupan en la jerarquía social capitalista, independientemente de quiénes sean - porque no hay billonarios éticos, ya que no existe una forma limpia de ganar un billón de dólares. Si detestas a los católicos, no te interesa demasiado quién es el Papa. Y podríamos decir, en tren de creer cualquier estupidez, que los billonarios se han ganado un rol de arbitraje de la vida pública. El capitalismo era un juego y lo han ganado. Retírense a sus domicilios, ya no hay nada que ver acá.

El Papa llegó a ocupar el trono de San Pedro gracias a una vida de servicio e inteligencia. Se alcanzan los primeros puestos del Forbes 500 gracias a una vida de ambición impiadosa. Fortunas tan obscenas sólo crecen al final de una serie de traiciones. Millonario puede ser un verdulero, pero el billonario ha tenido que probar una y otra vez, que estaba dispuesto a rendirlo todo a cambio de dinero. Es el tipo de fortuna que uno sólo puede acumular si no le importa ninguna otra cosa. Por supuesto, toda esta gente suele ser muy desagradable.

Elon Musk me desagrada como persona. No concuerdo con sus inclinaciones políticas, pero esto apenas impacta mi desagrado - tengo amigos más bien conservadores, a quienes aprecio y respeto. El problema no es tanto lo que cree, sino cómo lo imparte sobre el mundo. Sobre su hija, por ejemplo, a quien ha humillado e insultado por su identidad sexual, con una pobreza espiritual repugnante. El problema no es que Elon Musk crea que la asistencia humanitaria es, en el mejor de los casos, inútil - el problema es que su apresurado cierre del programa USAID
mató a cientos de miles de personas. Quizás el viejo Twitter estaba pésimamente administrado, pero no creo que necesitase una máquina de producción de CSAM.

Quizás un "billonario ético" sea una imposibilidad ontológica, pero ¿Cómo es que terminamos con una elite económica tan miserable? Como fuese, Elon Musk es un actor complejo. Por cada miseria moral que exhibe, financia un logro tecnológico. SpaceX tiene un historial impresionante (del que Musk ha sido financista); Tesla tiene... automóviles; y Neuralink desarrolla implantes cerebrales.

En 2023, la FDA de Joe Biden le dio el visto bueno a Neuralink para comenzar a experimentar en seres humanos. ¿Estamos todos en peligro y hay que asustarse mucho?

Fundada en 2016, Neuralink se especializa en el desarrollo de brain-computer interfaces. Básicamente, implantes cerebrales que leen las señales eléctricas enviadas por las neuronas, permitiendo que seres humanos interactúen con computadoras sin mediación motriz. Gracias a un implante de Neuralink, por ejemplo, una persona parapléjica puede recuperar su autonomía, completando tareas en una computadora y controlando maquinaria (eventualmente, brazos robóticos o exoesqueletos). Este concepto es virtuoso y genial.

Hace poco, Neuralink publicó una demo en la que expuso cómo un paciente en un estadío avanzado de esclerosis lateral amiotrófica podía utilizar un sintetizador de voz para verbalizar pensamientos.

Lo celebro. Esto está bien. Es el tipo de tecnología que deberíamos estar avanzando como especie. Creo que Neuralink supera al grueso de los proyectos absurdos de Musk. Y, particularmente, celebro su carácter humanista y life-affirming.

Ahora bien, ¿Cuántos monos hubo que sacrificar para poder llegar hasta acá? Dependiendo de a quién le preguntes, entre 8 y 1,500.

Mmm... no me inspira confianza

Bueno, ¿Funcionan los implantes de Neuralink? Temporalmente. Los chips de Neuralink se instalan penetrando la corteza cerebral, y contienen una serie de filamentos microscópicos que se conectan directamente al cerebro - tengo miedo. Hace unas semanas, se reportó que el paciente cero experimentó una retracción del 85% de los filamentos. Es decir, su cuerpo está rechazando el implante, revirtiendo su posibilidad de comunicarse cerebralmente con máquinas. Neuralink se ha propuesto hacerle una pequeña modificación a su proceso, en un intento de prevenir la retracción: Van a duplicar la profundidad de implantación del dispositivo.

Conversando brevemente este asunto con un Sasha Pak doméstico, arribé a una conclusión que a usted, lector estimado, podría resultarle evidente: Probar esta tecnología en pacientes que "no tienen nada que perder" y que van a depositar grandes esperanzas en que funcione no es particularmente ético.

Por otro lado, Neuralink es tecnología hiper-delicada, y las pruebas en humanos implican jugar con cosas que no tienen repuesto. Los sujetos de estas pruebas arriesgan daño cerebral permanente, e incluso podrían morir por infecciones o hemorragias. Investigando para este artículo, me llamó la atención que las pruebas en humanos hayan sido aprobadas en 2023 - si hubiese tenido que adivinar, le habría atribuido la aprobación a la FDA desfinanciada del segundo Trump.

Personalmente, no me gusta la idea de que me manoseen el cerebro. Pero, creo que esta tecnología tiene potenciales aplicaciones terapéuticas virtuosas, y que su desarrollo podría tener un impacto positivo, siempre y cuando se mantenga enfocado en devolverle habilidades a pacientes de motricidad comprometida. Por supuesto, como con cualquier otra tecnología, sabremos dónde parar y no intentaremos convertir a un desarrollo virtuoso en una herramienta de control social.

¿Puede una brain-computer interface forzarme a votar a Flavio Bolsonaro aunque yo ni siquiera sea brasileño?

El Neuralink no es solamente un implante. Es un implante conectado a un software. Ese software vive en la nube y está gobernado por inteligencia artificial. De hecho, Neuralink usa Grok. Neuralink te instala Grok en el cerebro. Neuralink es biodireccional. Es decir, puede ayudarte a enviarle contenido a Grok, pero también puede permitirte recibir contenido de Grok.

Si tenés un historial de psicosis, te recomiendo dejar este artículo para algún otro momento - en su lugar, podrías revisar alguno de nuestros contenidos más ligeros. ¿Sabías que Elizabeth Holmes se robó un PBI?

Como fuese - un estudio reciente examinó las consecuencias psicológicas sufridas por un usuario parapléjico de una brain-computer interface.

Traduzco un fragmento de su abstract:

"Nuestros resultados sugieren que el uso prolongado de las interfaces cerebro-computadora (BCI) puede generar una profunda sensación de integración, en la que los usuarios comienzan a percibirse a sí mismos como parte del sistema. Si bien esto puede fomentar una mayor sensación de control, también conlleva riesgos como trastornos psicológicos y angustia, especialmente cuando los usuarios se desconectan abruptamente de sus dispositivos o el dispositivo genera falsos positivos (por ejemplo, cuando el dispositivo produce resultados no deseados). Una conclusión clave de nuestro estudio es la aparición de lo que denominamos «being-of-the-loop» —una condición en la que se desarrolla una simbiosis entre el usuario y el sistema de IA, dando lugar a una agencia de novo que ninguno de los dos podría alcanzar por sí solo. En este estado, la BCI ya no se experimenta como una herramienta externa, sino como una parte constitutiva del yo, lo que transforma fundamentalmente la forma en que los usuarios perciben el control, la autoría y la acción. Si bien esta integración puede fomentar el empoderamiento y la recuperación de capacidades, también crea una dependencia frágil: la agencia se entrelaza con el funcionamiento del sistema, lo que hace que los usuarios sean vulnerables a falsos positivos y a la alteración de la identidad cuando se rompe el circuito."

O sea, es como un celular.

Por otra parte, Neuralink colecta data neurológica de sus usuarios. Hoy, utiliza esta información para volver a sus sistemas más eficientes y responsivos. Pero, a medida que la tecnología evolucione y la data a colectar se complejice, nos encontraremos con nuevos desafíos en materia de derechos digitales y - para utilizar un término ya gastado - de soberanía cognitiva.

Es posible que, en los próximos años, la frontera se corra y la "soberanía cognitiva" ya no implique meramente no creer cualquier pavada que uno lee en Xitter, sino negarse a compartir un cráneo con Grok.

Fiel a mis costumbres, concluyo con una pregunta: ¿Qué sabían?