Hacia una nueva demonología

No necesitamos a la AGI para adjudicarle un carácter demoníaco a la inteligencia artificial.

Hacia una nueva demonología

¿Te arden los ojos?

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A comienzos de esta semana, El Papa León XIV se reunió con los exorcistas del Vaticano, preocupado ante el aumento de "casos vinculados al ocultismo, el esoterismo y el satanismo."

@grok, esto es verdad?¿El "satanismo" - como sea que lo definamos - está en aumento?

Y, más importantemente: ¿La iglesia que convocó a un congreso de exorcistas es la iglesia que guarda en una armadura de oro el cráneo de María Magdalena, o es la iglesia que visita zonas de guerra, se reúne con líderes de Estado y advoca políticamente? ¿Fue esta reunión convocada para continuar cierta tradición spooky que los no-católicos pueden desestimar como una excentricidad, o para avanzar la agenda de compromiso social de la iglesia? En síntesis: ¿Las sospechas de León XIV tienen algún asidero verificable en el clima social?

Lectores recurrentes de esta publicación considerarán que sí - evidentemente sí. Pero hagamos el ejercicio de pensar esto juntos. En el peor de los casos, confirmaremos que nuestro diagnóstico apocalíptico es atinado y nos veremos dotados de nuevos argumentos para argüir lo evidente - al final del día, nunca sobran.

Pero primero debemos armarnos de algunas definiciones, sino no sabremos muy bien de qué estamos hablando.

¿Qué es un demonio?

En la mitología griega, los demonios (daimons), eran espíritus menores - a menudo personificaciones de conceptos abstractos. Fantasmas, guías espirituales, fuerzas de la naturaleza. Los daimons no eran necesariamente malévolos, cada uno contaba con un carácter moral distinto. Para la computación, un daemon es un proceso que corre autónomamente en segundo plano.

Para las religiones abrahámicas, el ocultismo, y la cultura popular, los demonios son entidades sobrenaturales malévolas. Partiendo de esa definición, y extrayendo la malicia y las habilidades sobrenaturales como características distintivas podemos - como Majul hacía con Mandela - comenzar a ver demonios por todos lados.

¿Posesión demoníaca o la reacción de un ser humano normal a Luis Majul?

Podemos hacer de un enemigo un demonio - atribuyendole, además de una malicia infinita, infinitas capacidades para ejercerla. La figura demoníaca es astuta, inteligente, seductora - distintivamente capaz. A nuestro alrededor, sin hacer mucho esfuerzo, podemos identificar a un volumen poco saludable de malhechores, y podemos identificarlos por su estupidez, su falta de apreciación hacia todo aquello que consideramos virtuoso y digno de preservación; quizás incluso nos hagan su juicio de carácter más sencillo siendo desagradables en sus tratos y, ¿Por qué no? también desagradables a la vista.

Nos es útil imaginar al mal como algo ambiguo y oscuro, que nos seduce con misterios que siempre terminan en lágrimas. Resulta en un modelo de mundo más interesante.

Pero ningún adulto más o menos sano puede aceptar una explicación del mal ajeno meramente como mal. Un político no puede erguirse frente a una multitud y presumir ganar su voto aduciendo, simplemente, que la oposición es mala, tonta y fea, a diferencia de uno, que es bueno, bello y algo avispado.

Somos más propensos, con razón, a identificar esa acusación como proveniente del mal, no dirigida hacia el mal. ¿Quién se dirigiría a un opositor simplemente con insultos, y esperaría que los aceptaramos como declaraciones de una realidad evidente, sin más? Si el opositor es malo, feo y tonto, ¿Por qué no ganarle con ideas y actos que prueben que uno es bueno, bello y avispado? Más fácil es decirlo. Y para peor, nadie va a auto-denunciarse como malo, feo y tonto. Esto nos basta para determinar que este nivel de discusión es improductivo y es preferible llevar la conversación hacia lugares más granulares e interesantes que meros juicios de carácter generales. Necesitamos mentiras más refinadas. Por lo tanto, considerando que no somos niños, nos es útil imaginar al mal como algo ambiguo y oscuro, que nos seduce con misterios que siempre terminan en lágrimas. Resulta en un modelo de mundo más interesante.

En un reciente post titulado "The Dangers of Summoning Demons", Autumn Christian nos sugiere una definición:

"Si un demonio es una mala idea que corrompe, una influencia que se apodera de nosotros y no hace nada más que empeorar nuestra vida, estamos rodeados de demonios. En anuncios a la vera de la autopista, influencers en Instagram, foros y canales de Discord ocultos en rincones oscuros, el amigo que siempre te tira para abajo, pequeños pensamientos como pellizcos que nos dicen que somos feos o estúpidos."

Un demonio es una mala idea que corrompe. Para completar nuestra definición de demonio, deberemos indulgirnos en una de esas conversaciones improcedentes en las que los estudiantes de filosofía gastan sus últimos años con una cabellera completa.