Viendo a gente morir en televisión

Nunca me gustó To Catch a Predator

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Viendo a gente morir en televisión

Advertencia: Todos los involucrados en esta historia son pésimas personas, incluyendo el narrador.

Había una vez en Texas

Es el 5 de noviembre de 2006, y son las ocho y media de la mañana. Una camioneta estaciona en una callecita arbolada en algún lugar de Terrell, un pueblo de 18 mil personas en el noroeste de Texas. Está nublado.

En esta calle vive un fiscal distrital llamado Bill Conradt. En seis horas y media (más o menos), Bill Conradt se va a pegar un tiro en la cabeza. Dentro de la camioneta se acobacha el equipo de un programa de televisión.

Por supuesto, ni el presentador Chris Hansen ni la producción de Dateline NBC tienen el don de la clarividencia. ¿Quién habría previsto que un hombre soltero, cuyo único tesoro era su reputación, preferiría una muerte televisada a la humillación de un escándalo sexual?

Antes de Conradt, todos los hombres expuestos en To Catch a Predator - el segmento estrella de Dateline - habían sido relativamente normales. La operación había desahuciado a algunos maestros y a un rabino, pero a nadie de alto perfil, a nadie que tuviese una carrera política.

Antes de Conradt, todos los sospechosos eran invitados por un menor ficticio a una casa alquilada, donde eran confrontados por Chris Hansen y por las cámaras, titubeantes y desarmados.

Una gran idea para alguno de los "cazadores de pedófilos" que replican las tácticas de Hansen en YouTube: La próxima vez que confrontes a un presunto criminal, ofrecele un arma.

De cierta forma mórbida, el episodio de Conradt habría sido un gran final de serie para To Catch a Predator. El sujeto de esta operación era particularmente poderoso, e iba a ser confrontado en su propia casa. Un cambio de ritmo, un experimento con mucho en juego. Por primera vez, el degenerado tendría una elección: Enfrentarse a las cámaras, o responder La Gran Pregunta.

La vivienda final de Bill Conradt

Uno debe ser extremadamente cuidadoso al discutir las repercusiones del abuso sexual. No queremos desestimarlo como un mal trago sin importancia, pero tampoco queremos plantear sus consecuencias de tal forma que le robemos a las víctimas la posibilidad de sanar y seguir con sus vidas.

El abuso sexual te rompe como ser humano, pero no te rompe como ser humano para siempre. Es moralmente repulsivo, es la inversión satánica de la fuerza creadora. Convierte a la comunión del sexo en un ejercicio de anulación del otro. Te rompe el corazón, sala la tierra.

Creo que los criminales sexuales merecen ser parias, especialmente aquellos que victimizaron a niños. No creo en la reinserción, no creo en la reforma. Consecuentemente, creo que el estándar de evidencia debería ser altísimo.

¿Qué evidencia sustentaba la acusación a Bill Conradt?

Supuestamente, To Catch a Predator era un trabajo colaborativo entre Dateline NBC, fuerzas policiales locales y un grupo llamado Perverted Justice. Como en todo proyecto presuntamente comandado por tres unidades distintas, con intereses distintos, la cadena de responsabilidades era poco clara. Pero podríamos decir que Dateline NBC encandilaba a los policías locales, a quienes utilizaba como props; y tercerizaba la labor más sucia a Perverted Justice.

Perverted Justice se dedicaba a montar perfiles de presuntos menores en chat rooms. Estos presuntos menores tenían conversaciones de índole sexual con hombres adultos, a quienes invitaban a un encuentro sexual en una casa. Estos hombres llegaban con preservativos y cerveza, y eran recibidos por un actor mayor de edad, disfrazado de muchachito de 14 años o de quinceañera.

Con el degenerado atrapado en el domicilio, el actor encontraría una excusa para salir de escena. Sale el actor, entra Chris Hansen.

"¿Quién sos?"

"¿Por qué no tomás asiento?"

Y Hansen pasaría a leer verbatim de los chat logs, y a hacer preguntas obvias y cargadas, con respuestas obvias y cargadas, a hombres obviamente culpables. Algunos se ponían a llorar frente a Chris Hansen y frente a 7 millones de espectadores, rogando que nunca habían hecho algo así antes, y que se sentían solos, y que el divorcio los arruinó, y que son tan estúpidos. Otros aventuraban que querían proteger a la víctima, que esta era alguna clase de meta-demostración didáctica sobre los peligros de internet. ¿Ves? Gran momento para jugar a la ruleta rusa.

Chris Hansen durante la grabación de TCAP, 1-2 meses antes de la muerte de Bill Conradt

Habiendo extraído hasta la última gota de televisión pura de estos pobres tipos, Chris Hansen los dejaba caminar. Del otro lado de la puerta, sufrían una emboscada policial. Oficiales armados los acorralaban, los tackleaban, los esposaban y los escoltaban a una sala de interrogación.

Algo gracioso: Cada operación de To Catch a Predator era supervisada por un especialista en seguridad, un ex-policía que calificó a estas emboscadas como "peligrosas e innecesarias". Había una alta probabilidad de fuego cruzado, ya que los policías formaban un círculo alrededor del sospechoso, en términos prácticos, apuntandose los unos a los otros. Además, esta rutina de alto estrés era completamente innecesaria: De nuevo, los sospechosos estaban desarmados.

Ahora bien, de los 238 hombres que fueron detenidos, interrogados y emboscados en operaciones de To Catch a Predator, sólo 120 fueron condenados. El resto zafó por tecnicismos aburridísimos, tales como "incitación a la comisión de un delito" o "prueba carente de valor probatorio por vulneración de la cadena de custodia".

Diría que los idiotas atrapados en estas operaciones enfrentaron la muerte cívica frente a 7 millones de personas en aquel entonces, y que ahora tienen el peor momento de su vida preservado y recirculado como parte del cannon de YouTube. Pero no creo que el encuentro con Chris Hansen sea el peor momento de las vidas de estos tipos. Creo que el peor momento de sus vidas fueron las décadas que siguieron. Lo único que capturaron las cámaras - carajo, lo único que facilitaron las cámaras es el punto de inflexión en el que todo comenzaría a ser peor para siempre. Quizás eso mismo pensó Bill Conradt hace unos 20 años.

El 3 de noviembre de 2006, un decoy de Perverted Justice comenzó a chatear con un presunto universitario de 19 años. Esta persona envió fotos íntimas e intercambió algunos mensajes sexualmente cargados. El decoy se presentó como un niño de 13 años.

El 4 de noviembre de 2006, el decoy y el universitario tuvieron una breve llamada telefónica. El decoy le insistió al universitario para que lo visitara, que estaba cuidando la casa de un vecino que se había ido de vacaciones. El universitario nunca llegó. Un miembro de Perverted Justice googleó su número de teléfono y vio que concordaba con el número de una casa a unos pocos kilómetros. El universitario en realidad tenía 56 años, era fiscal, había intentado ser juez distrital hace poco, y se llamaba Bill Conradt.

La producción contactó a la oficina del Sheriff y el Sheriff concordó en que esto no ameritaba una investigación rigurosa, sino un episodio de To Catch a Predator. Entonces, garantizó presencia policial en la escena, obligando a un pobre administrativo a redactar una orden judicial a las apuradas.

Es el 5 de noviembre de 2006. La policía arriva a la vivienda de Bill Conradt a eso de las 02:20 pm. La orden judicial llega un ratito después, habilitando una operación en otra fecha y en otra ciudad. Todos esperan, nadie sale. El timbre no funciona. El perrito Schnauzer del degenerado no para de ladrar. A las 02:40 pm todos se impacientan y llaman a un equipo SWAT. A las 03:00 pm, el equipo SWAT encuentra a Bill Conradt parado en su sala de lectura, con una .38 en la mano. Le asegura a los policías que no va a hacerle daño a nadie, y se dispara en la cabeza. En algún lugar de esa habitación, se encontraría un workbook que el oxciso había conseguido en una conferencia hacía poco. El workbook se llamaba "Investigación y procesamiento del abuso sexual infantil".

Este habría sido un gran episodio final para la serie. Pero, luego del suicidio de Bill Conradt, To Catch a Predator continuó por dos años. Ninguno de los detenidos en Texas, durantes las semanas previas al suicidio de Bill Conradt, pudo ser procesado. Todos los casos fueron desestimados. La próxima investigación tomó lugar en Florida, duró 4 días y resultó en 21 arrestos. Uno de los sospechosos era un oficial de policía, que llegó al sitio de la operación pesadamente armado. La próxima investigación tomó lugar en New Jersey y fue olvidable. La operación final, desplegada en Kentucky, sólo resultó en 7 arrestos. Uno de los sospechosos confesó estar armado y debió ser reducido con una pistola Taser.

Tengo una pregunta: ¿Por qué To Catch a Predator fue un producto cultural tan exitoso?

¿A quién le gusta la presunción de inocencia?