Por qué no ocurren masacres escolares en Argentina
El fenómeno de las masacres escolares ya resulta endémico en EEUU. Aquí en Argentina, este tipo de sucesos son infrecuentes. ¿Por qué?
Lunes 30 de marzo de 2026. San Cristobal, Provincia de Santa Fe, República Argentina. Un joven de 15 años abre fuego en el patio de su escuela, con una escopeta de caza convencional calibre 12/70. Emite unos escasos disparos antes de ser forzosamente desarmado por dos preceptores. El incidente dura apenas unos minutos pero acaba con la vida de un estudiante de 13 años y hiere a otros tres.
Una rareza en este tipo de casos, pero característica que reúnen todos los antecedentes argentinos: El perpetrador de este ataque sobrevivió.
En el escenario internacional, vemos que este tipo de tiroteos suele terminar en suicidio, o en "suicidio por policía". Pero tanto en este episodio como en sus antecesores nacionales, el tirador no llegó a atendar contra su propia vida, fue desarmado por civiles y arrestado. Y en este caso, para colmo, es inimputable.
Por estas horas, se difundieron registros de la actividad del perpetrador en redes sociales, visibilizando un historial de interés en las masacres escolares, cierta melancolía y un racismo desembozado. Este cóctel invita a especulaciones sobre potenciales co-conspiradores, quienes quizás ni siquiera vivan en este país, o sólo puedan ser declarados culpables de alguna forma de "terrorismo estocástico", la incentivación de accionar violento de forma subverticia pero no por eso ineficiente. El terrorismo estocástico se resguarda detrás de la "negación plausible" para ofuscar las conexiones entre la ideología y su praxis violenta.
El fenómeno de las masacres escolares ya resulta endémico en EEUU. Aquí en Argentina, este tipo de sucesos son infrecuentes. ¿Por qué?
Control de armas
28 de septiembre de 2004. Carmen de Patagones, Provincia de Buenos Aires. Rafael "Juniors" Solich, también de quince años y víctima de bullying mató a tres compañeros de curso e hirió a cinco. Tenía un único amigo con quien se comunicaba en inglés, para preservar su privacidad. Ambos se vestían de negro, escuchaban a Marilyn Manson, y producían ilustraciones con simbología satánica.
El autor del ataque de San Cristobal disparó con la escopeta de su abuelo, quien declaró que "nunca le enseñó a usarla" y "no tenía balas". Esto abre un interrogante: ¿cómo pudo el tirador conseguir más de una docena de cartuchos para ejecutar el ataque?
Los atacantes escolares son un fenómeno mayormente de pequeñas ciudades o pueblos semirurales, donde el acceso a las armas se da en contextos irregulares.
Juniors venía de una familia militar. Su padre era un suboficial de la Prefectura Naval Argentina. Juniors perpetró la masacre con el arma de servicio de su padre. Esto nos azuza otras preguntas: ¿Los efectivos deberían tener su arma reglamentaria en su casa? ¿Deberían tener restringida la compra de otras armas para uso personal?
Los atacantes escolares son un fenómeno mayormente de pequeñas ciudades o pueblos semirurales, donde el acceso a las armas se da en contextos irregulares (herencias, mercado negro). Enmarcar el problema para justificar leyes más estrictas afecta desproporcionadamente a quienes no son responsables, los usuarios legales, que suelen vivir en grandes centros urbanos.
Esto crea un escenario de “polarización justificada”, la discusión de divide en dos campos irreconciliables, ambos con un reclamo legítimo.
Los familiares de las víctimas consideran que sin armas no habría ataques. Esto es lógico. No puedo matar a alguien a tiros si no tengo un arma. Ahora bien, ¿Hay una solución legislativa implementable, que no afecte innecesariamente a los tenedores legales?
Aquí me voy a pelear con mi co-autor, Sasha Pak.
Según el Council of Criminal Justice, una persona con un arma de fuego es hasta 122 veces más letal que una persona con un cuchillo.
Según estadísticas del FBI y el Servicio Secreto, el 90% de los autores de este tipo de ataques llevó a cabo cierto nivel de planificación. El caso “modelo” - 20 de abril de 1999, Columbine - involucró meses de preparación y acopio de diferente tipo de armamento, incluyendo explosivos improvisados. Esto sugiere que la carencia de armas de fuego sólo haría que los atacantes buscaran otros medios - armas blancas, municiones improvisadas caseras, arrollamiento con vehículos.
Concuerdo en que una persona puede llevar a cabo un ataque a cuchillazos o fabricando explosivos.
Ahora bien:
- La fabricación de explosivos es un proceso altamente falible - inicialmente Columbine iba a ser un ataque con explosivos, pero a los autores les falló el operativo, por eso comenzaron a disparar. Además, fabricar una bomba requiere procurarse precursores controlados. Confío más en que se capture tempranamente a alguien que esté comprando materia prima para fabricar una bomba, que a alguien que esté planeando un tiroteo.
- Según el Council of Criminal Justice, una persona con un arma de fuego es hasta 122 veces más letal que una persona con un cuchillo.
Contra-argumento a mi punto sobre los cuchillos: El arma se traba y se queda sin balas, cada cuchillo contiene infinitas cuchilladas. Como fuese, ya en este punto estoy en un monólogo absolutamente improductivo sobre la letalidad de los cuchillos.
En Estados Unidos hay más armas que gente.
Es cierto, la portación de armas a gran escala vuelve a una población más propensa a la violencia armada. Por lo general, suele señalarse a Suiza como contraejemplo. Suiza, donde "todo el mundo hace el servicio militar y todos están armados hasta los dientes para defender a la Madre Patria... Suiza (?)"

Pero una revisión de las estadísticas nos deja en claro que los civiles norteamericanos tienen una cantidad ingente de armas: casi 400 millones. Quizás en este momento quieras alzarte en armas contra mí y buscar alguna forma de re-introducir a Suiza en la conversación. "¡Debe haber un loophole! Nadie en Suiza debe ser un civil porque todos hicieron el servicio militar o algo así."
Dejá en paz a Suiza. Se estima que en Suiza hay un total de entre 2.3 y 3.4 millones de armas. Suiza tiene una población de nueve millones de personas. Los estadounidenses son unos 349 millones. En Suiza hay 27 armas cada 100 residentes. En EEUU, cada 100 residentes hay 120 armas. El taxista que vive en mi hígado y por las noches me reclama Whisky Criadores ha ansiado decirlo desde hace algunos párrafos, así que voy a darle el gusto: En Estados Unidos hay más armas que gente.
Nadie abre fuego en un colegio simplemente porque tuvo un mes difícil y le gusta disparar. Esto no se explica meramente por la tenencia de armas.
Ahora bien, si hubiese una mera proporcionalidad entre la frecuencia de Mass Shootings y la portación de armas, los países con mayor incidencia de este tipo de ataques serían los mismos que figuran en el top de tenencia de armas por parte de civiles.

Pero parecería que este no es el caso. Todo apuntaría a que es más complejo. Hay algo que inspira a ciertos seres humanos a llevar a cabo este tipo de ataques, y va más allá del fetichismo por una herramienta. Nadie abre fuego en un colegio simplemente porque tuvo un mes difícil y le gusta disparar. Esto no se explica meramente por la tenencia de armas.
Los usuarios legales de armas sospechan que los “policymakers” prefieren usarlos como moneda de cambio, ofreciendo una respuesta fácil y de bajo costo político a un problema complejo y multicausal. Añaden que estadísticamente, las masacres escolares son menos preocupantes que otra clase de delitos violentos con armas, sobre los cuales hay menos “discurso” que intente dar una respuesta. Los más extremistas suponen que esta clase de masacres son explotadas (cuando no manufacturadas) para justificar un avance sistemático sobre la capacidad de respuesta civil a la opresión estatal, desarmando a la población y quitándole autonomía.
En estos casos, el arma es meramente un instrumento para realizar una fantasía aberrante - Pero, ¿de dónde viene esa fantasía? ¿Cómo podemos detectar tempranamente que alguien ha comenzado a fantasear con cometer una atrocidad, y cómo podemos curarlo, exorcizarlo?
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Diseño
La página de Wikipedia titulada "Masacres en Argentina" es una colección de viñetas históricas que se sienten más bien remotas, sucedida por una lista minuciosa de enfrentamientos que tuvieron lugar durante las diversas dictaduras que enturbiaron nuestro Siglo XX.
De esta lista, una minoría son ataques intrafamiliares. Sólo una es una masacre escolar, y es el caso de Carmen de Patagones.
La masacre de Carmen de Patagones fue precedida por otro episodio de violencia escolar. Tomó lugar unos cuatro años antes y su autor también acusó ser víctima de bullying, pero que se cobró la vida de una sola persona.
Jamás había ocurrido una masacre escolar en toda la historia argentina - y entre el 2000 y el 2005, ocurrieron dos.
4 de agosto de 2000. Rafael Calzada, Provincia de Buenos Aires. A la salida de la escuela, Javier Romero, de 19 años, produjo un arma calibre .22 y le disparó a dos compañeros, de 16 y 18 años. El más joven falleció, el otro apenas salió herido. Romero fue entregado por su madre, y confesó que había atacado a sus hostigadores, quienes lo habían amenazado de muerte e instistían en llamarlo "Pantriste".
Estoy tentado a abordar a estos dos sucesos como si fueran uno solo. Más allá de sus evidentes similitudes, jamás había ocurrido una masacre escolar en toda la historia argentina - y entre el 2000 y el 2005, ocurrieron dos.
¿Por qué? ¿Qué sucedió?
La teleología moderna de las masacres escolares nace con el caso Columbine. Vemos referencias a Columbine en la huella digital del autor del ataque de Santa Fe. Se dice que unos días antes de la Masacre, Juniors y su único amigo fueron a ver Elephant de Gus Van Sant - película que traza el día a día de las víctimas de una masacre escolar, y que está fuertemente inspirada en Columbine.
Los autores de 8 de los mayores tiroteos escolares post-Columbine hicieron referencias explícitas a este primer ataque. En 2015, se reveló que desde Columbine se había arrestado a más de 40 personas por planificar ataques similares. Se ha hecho alución directa a Columbine en al menos 17 ataques y 36 atentados.
¿Por qué el número de masacres escolares en Argentina creció de 0 a 2, en un lapso de menos de cinco años? Columbine nos ofrece una respuesta sencilla.

Una lista incompleta pero extensa de los tiroteos escolares ocurridos en Estados Unidos antes del 2000 nos revela que, pre-Columbine, ya afloraban tragedias en los establecimientos educativos del país del norte.
16 de agosto de 1856. Florence, Alabama. El director de un instituto le advierte a sus estudiantes que no deben lastimar a su mascota, un gorrión. Razonablemente, los amenaza de muerte. Uno de los muchachos mata al pájaro a pisotadas. Al otro día, el director lo lleva al lugar más recóndito de la escuela y lo estrangula. Cuando notifican al padre del chico, va a la escuela y le dispara al director.
Los anales de la historia norteamericana están plagados de estos "hechos menores", de entre cero y dos víctimas, históricamente lejanos, anticuados, y con cierta morbilidad pintoresca. ¿Quién estrangula a alguien porque pisó un gorrión?
A lo largo de los años vemos crímenes cuyos perpetradores no eran estudiantes - vemos ferias escolares donde una riña se va de las manos, y un sinfín de accidentes y "accidentes". El guardia de seguridad que dispara al aire "como advertencia", el arma que se utiliza como prop para una obra de teatro - pero resulta que alguien olvidó una bala adentro. De cuando en cuando, el padre o la madre que le dispara a un maestro como represalia por impartirle castigos físicos a sus hijos.
Lo que distingue a Columbine de todos los sucesos que la precedieron fue su diseño narrativo.
Hacia comienzos del Siglo XX comenzamos a ver algún que otro incidente entre personal escolar.
18 de mayo de 1927. Bath Charter Township, Michigan. El tesorero Andrew Kehoe pierde una elección local. Mata a su esposa, incendia su granja, y detona una bomba bajo una escuela. La explosión acaba con decenas de vidas. Pero a Kehoe todavía le queda inquina. Abandona la escena y retorna con un camión cargado de explosivos. Miembros de la comunidad educativa lo confrontan y Kehoe detona el camión, muriendo y elevando el total de víctimas a 103 personas. 58 sobrevivieron, 45 no.
Columbine es una marca y por lo tanto, puede nombrarse sin nombrarse.
Lo que distingue a Columbine de todos los sucesos que la precedieron fue su diseño narrativo. El encuadre mediático de la masacre de Columbine hizo del evento un ordenador de diversos fenómenos que traían incertidumbre y temor a la sociedad norteamericana. De repente, podía hablarse de todo eso hablando de Columbine. Recordemos además que Columbine fue anterior al 9/11, precediendola como tragedia mediatizada, como desgracia que le ocurrió a otra gente pero que podría ocurrirme a mí también - podría ocurrirle a cualquiera, en cualquier momento, porque quienes imponen estas desgracias sobre el prójimo viven entre nosotros.
El final del día, Elephant trata sobre Columbine sin tratar sobre Columbine, Columbine es una marca y por lo tanto, puede nombrarse sin nombrarse. Es una historia plástica, se presta a nuestros objetivos. Puede ser reprocesada e iterada según quién la cuente sin romperse, sin desfigurarse.
Si queremos vender un álbum y nuestra carrera está terminando, podemos contar la historia de dos anti-héroes, que demostraron que podían morder, vengarse y terminar su existencia en un acto de autoinmolación poética. Algo curioso: Los autores de la masacre de Columbine estaban a meses de graduarse. Si la estaban pasando mal - bueno, la pesadilla estaba por terminar. Pero decidieron que su futuro valía menos que su sentido de venganza. No importa cuántos blogs de Tumblr les dediquen, perdieron.
Columbine arquetipizó las masacres escolares, brindó una plantilla, y vemos una reiteración de esta plantilla en el discurso público masacre tras masacre.
Si somos conservadores y queremos vender un documental para televisión, podemos decir que la exposición a la música de Marilyn Manson, la simbología satánica que pregna nuestra cultura pop, y los videojuegos violentos ha corrompido las mentes de los adolescentes. La mejor forma de mantenernos a todos seguros es establecer un régimen censor en el que todo músico edgy sea pre-procesado como co-conspirador de la próxima masacre escolar. Crímenes de pensamiento, etcétera.
La cobertura mediática de Columbine inventó un dispositivo nuevo. La masacre escolar como:
- "Rebelión" de quienes se veían en desventaja dentro de las jerarquías sociales adolescentes.
- Ruptura de la idea de la escuela como un espacio seguro.
Columbine arquetipizó las masacres escolares, brindó una plantilla, y vemos una reiteración de esta plantilla en el discurso público masacre tras masacre.
Ahora, ¿Qué hacemos si somos argentinos? ¿Cuál es la lectura argentina de este tipo de tragedias? ¿Por qué esto sólo sucedió dos veces, cuando en EEUU ocurre todo el tiempo?
Contagio
Una reseña de la literatura nos ayuda a componer un perfil psicológico general de los autores de este tipo de ataques.
La idea del "buen chico" que es torturado hasta que decide alzarse en venganza prontamente ser revela como un espejismo y un consuelo. Sufrí bullying en la primaria, eso sólo garantizó que llegara al secundario hecho un puto malo-malo. Insisto en que estos ataques son aberrantes en todo sentido y escapan causalidades sencillas, escapan a la razón.
En Rampage school shooters: A typology, Peter Langman distingue tres tipos de perpetradores:
- Traumatizado - Este atacante vive en un hogar complejo, sus padres son criminales y consumen drogas. Estos perpetradores probablemente hayan sido abusados sexualmente dentro y fuera del hogar.
- Psicótico - Este atacante está en el espectro de la esquizofrenia. Su familia está intacta, no es abusiva, es perfectamente normal.
- Psicopático - Este atacante creció en un entorno funcional y jamás tuvo un episodio psicótico. Es narcisista y sádico.
Como nota Langman, la mayoría de quienes han sido traumatizados, sufren psicósis o tienen rasgos psicopáticos jamás cometen una masacre. Quienes han crecido en hogares disfuncionales pueden sanar y pasar a conducir vidas normales. Los psicóticos pueden ser medicados. Los psicópatas pueden trabajar en el gobierno. Y la población de autores de masacres escolares que continúan con vida es extraordinariamente pequeña, lo cual limita el alcance de estos estudios.
Langman detecta ciertos factores de riesgo, que hacen que los distintos tipos de perpetradores sean más propensos a cometer actos de violencia.
Los tiradores traumatizados:
- Tenían figuras paternas que utilizaban armas ilegalmente - el estudio de Landman toma un escaso muestreo de 10 tiradores, pero los padres de dos de ellos tenían un historia de tiroteos con la policía.
- Recibieron apoyo logístico y emocional de parte de amigos, que los incentivaron a cometer el acto.
Esto nos sugeriría que la proliferación de masacres escolares podría ser "río abajo" de la naturalización de la violencia armada.
En el caso de los perpetradores de tipo psicótico:
- Psicosis temprana
- Delirios de grandeza
- Delirios persecutorios
- Falta de medicación y tratamiento adecuados
- Abuso de sustancias
- Convivencia con hermanos altamente funcionales, que fijaban un estándar de comportamiento que el perpetrador no podía cumplir
Esto nos sugeriría que la proliferación de masacres escolares podría ser consecuente con la subestimación de cuadros de salud mental graves, y la priorización de la apariencia de funcionalidad por encima de la resolución de un problema serio.
De la muestra de 10 tiradores que toma Langman, sólo 2 son psicopáticos.
Los tiradores psicopáticos:
- Vienen de familias con un historial de al menos dos generaciones de uso legal de armas de fuego
- Son propensos a reclutar amigos para llevar a cabo actos de violencia
- Son sádicos - este rasgo no es inherente a todos los cuadros de trastorno antisocial de la personalidad, alguien psicopático es incapaz de sentir remordimiento; alguien sádico busca activamente oportunidades de herir a un otro porque esto le causa placer, no indiferencia, sino placer.
Los autores de la masacre de Columbine pertenecían a esta última categoría.
El artefacto diseñado post-Columbine, el de la masacre escolar como instancia heroica de catarsis y ajuste de cuentas, seduce a estos tres perfiles. En Contagion in Mass Killings and School Shootings, Sherry Towers et al. sugieren la existencia de un efecto contagio, planteando que cada vez que este tipo de sucesos se reporta, planta "semillas de ideación" en las mentes de personas de riesgo.
Los líderes periodísticos nos proveen un sinfín de detalles sobre estos sucesos. Esos detalles conjuran un guión que los nuevos perpretradores van a interpretar, una coreografía.
Además, al garantizar atención mediática, este tipo de crímenes no sólo sirven como una venganza directa sobre aquellos que, el perpetrador percibe, lo han dañado, sino también una venganza mediática. Como dijo Ed Sheeran y vi una vez en Tumblr, "la fama es la mejor venganza". Pobre Ed Sheeran, ¿En qué lo metía?
La masacre escolar es entonces una estrategia de venganza mediática. El perpetrador produce contenido: se filma preparando el ataque, escribe un manifiesto. Luego, actua el guión, y deja que los medios hagan su trabajo. Cuando ocurre una masacre escolar, se abre un período de sensibilidad de 13 días, en los que probablemente tome lugar un segundo ataque.
Las masacres son espectáculos, en los que el tirador interpreta una fantasía para el deleite de los medios.
Las masacres escolares tienen fuertes elementos performativos. Se reporta, por ejemplo, que el atacante de Santa Fe emergió de un baño cargando su escopeta y gritando "¡Sorpresa, los voy a matar a todos!"
Las masacres son espectáculos, en los que el tirador interpreta una fantasía para el deleite de los medios. Que muera gente es una condición necesaria, pero el asesinato forma parte de un paquete de incentivos que lo excede. Entonces, el arma importa en cuanto forma parte del diseño de la fantasía.
Entonces, ¿Por qué estos sucesos son tan comúnes en Estados Unidos y tan raros en Argentina? Porque este es un crimen fuertemente norteamericano, es un microcosmo de algunos de sus peores problemas culturales, y requiere un diseño narrativo que en Argentina resulta poco natural.
No hay escenario escolar bucólico en el que irrumpir con una violencia impensada. No hay un ciclo de noticias que nutre al planeta. No hay fama internacional. El hijo de delincuentes que quiere vengarse del mundo va a salir a robar para comprar paco, no va a abrir fuego en su escuela porque no está escolarizado.
El efecto contagio de Columbine estuvo limitado al caso Pantriste y la masacre de Carmen de Patagones.
Entonces, ¿Por qué tenemos un nuevo atentado, a casi 27 años de Columbine?
¿Qué está pasando en Santa Fe?
¿qué está pasando en santa fé?
— Aaron (@aaronmarcoarias) March 30, 2026
en los últimos seis meses:
- asesinato ritualístico y grabación de snuff en santo tomé.
- intento de masacre escolar en san cristobal.
18 de diciembre de 2025. Santo Tomé, Santa Fe. Eran cosa de las dos y media de la tarde, cuando Jeremías Monzón, de 15 años, se subió a su bicicleta y fue a visitar a una muchacha un año mayor. La había conocido en internet. Ella vivía en los monoblocks del FoNaVi. Jeremías dejó su bicicleta y la acompañó a pie hasta un galpón abandonado frente a la cancha de Colón de Santa Fe.
Allí se encontraron con dos muchachos, también menores de edad. Desnudaron a Jeremías, produjeron un video de cuatro minutos torturándolo y le administraron veintidós puñaladas. Abandonaron la escena. Le mostraron la grabación del crimen a la madre la muchacha implicada. Procedieron a descartar la evidencia e improvisar una lápida en una baldosa. Se ha reportado que el movil del asesinato fue una extorsión sexual. Al parecer, la víctima tenía en su teléfono celular imágenes íntimas de su asesina. Por supuesto, al tratarse de menores, este tipo de material es ilegal.
Tanto en el atentado del lunes pasado como en el asesinato de Jeremías vemos otra cosa, una violencia caótica, sin una agenda real más allá de la destrucción.
El 18 de marzo pasado, la Fiscalía General de Los Estados Unidos publicó un comunicado de prensa advirtiendo sobre la proliferación del "Nihilismo Extremista Violento" (Nihilistic Violent Extremism, NVE). Este fenómeno es descripto como:
"una forma de violencia motivada por el odio hacia la sociedad y el deseo de causar su colapso mediante caos indiscriminado. A diferencia de grupos extremistas tradicionales con claras agendas políticas o religiosas, los miembros del Nihilismo Extremista Violento advocan por la destrucción general, glorificando el asesinato de masas, promoviendo la crueldad animal, e incentivando la auto-lesión".
El NVE es un movimiento descentralizado, con una miríada de grupos a los que a menudo se refiere como "Terrorgram". Su modus operandi combina la distribución de material ilegal e insalubre con el hostigamiento de menores. Estos grupos han incitado a niños a la producción de material ilegal, la automutilación y el suicidio.
La teleología de Terrorgram es la destrucción de las democracias occidentales, para su eventual reemplazo con etnoestados blancos. ¿Etnoestados dirigidos por abusadores de menores? ¡Me parece que estos tipos están llegando tarde!
Como fuese, Terrorgram ya ha sido vinculado a tiroteos y hechos de violencia armada.
En mayo del año pasado, Tatiana Casap, de 35 años, y Donald Mayer, de 51, fueron hallados sin vida en su casa de Waukesha, Wisconsin. La pareja había sido asesinada por su hijo de 17 años, Nikita, quien pretendía continuar su raíd delictivo adquiriendo explosivos y drones y atentando contra la vida de Donald Trump. Al parecer, Nikita era un miembro de The Order of Nine Angles, grupo neonazi precursor del satanismo aceleracionista, esta misma ideología que hoy el Estado Norteamericano rotula como "Nihilismo Extremista Violento".
La mayoría de los hechos violentos vinculados a esta tendencia son terrorismo doméstico clásico. El lobo solitario que publica el manifiesto e irrumpe en una mezquita, en una sinagoga, en un boliche gay. Tanto en el atentado del lunes pasado como en el asesinato de Jeremías vemos otra cosa, una violencia caótica, sin una agenda real más allá de la destrucción.
¿Es posible que el tirador del lunes haya sido azuzado por un grupo de satanistas aceleracionistas? ¿Es posible que el video del crímen de Jeremías haya sido producido para ser difundido? ¿Puede ser que haya actores del satanismo aceleracionista operando en Santa Fe?