El revival Y2K está llegando demasiado lejos

Tres noticias que vale la pena leer.

El revival Y2K está llegando demasiado lejos

¿Qué tal?

Este es nuestro memo del día 9 de marzo de 2026. En Buenos Aires está soleado y hacen unos 26°C.

Nuestro video más reciente trata sobre escatología - es decir, sobre teorizaciones populares alrededor del fin del mundo. Es un pantallazo breve de ciertos miedos de época:

Mientras tanto, nos preguntamos qué año es:

  • Guerra en Medio Oriente por presunta amenaza nuclear - Ha de ser el 2002.
  • Extraños acuerdos entre Estados Unidos y Latinoamérica - Estamos en 1974.
  • Conflictos internacionales mediados por la AFA - Estamos en el año 3000.

Profundicemos:

Guerra en Medio Oriente: Objetivos declarados difieren de motivos reales, lastimando prospectos de paz

Imagen alterada digitalmente

El 28 de febrero, Israel y EEUU iniciaron una serie de ataques contra Irán dirigidos a su cúpula religiosa, militar y política, además de su programa nuclear y sus sitios de misiles, declarando como objetivo inducir un cambio de régimen.

Las justificaciones públicas de ambos países no resisten el escrutinio técnico. El presidente de la IAEA, el argentino Rafael Grossi, contradijo las afirmaciones de Washington al declarar en CNN que Irán no estaba a días o semanas de tener armas atómicas. La inteligencia estadounidense estima que Irán necesitaría hasta 2035 para desarrollar un misil balístico intercontinental. Los hechos rememoran, de una forma burda y desordenada, a las acusaciones vertidas por Colin Powell en 2003 para justificar una invasión a Irak, bajo el pretexto de que el régimen de Saddam Hussein estaba en posesión de armas de destrucción masiva. El hecho concreto (Irán posee en sus instalaciones de Isfahan 200kg de uranio enriquecido al 60%) no parece trasladarse a un plan de acción que dé fin al conflicto.

En medio de esa nebulosa política, el régimen iraní contraatacó lanzando drones y misiles a diferentes objetivos en el Golfo Pérsico, afectando infraestructura crítica (energía, centros de datos, desalinización, aeropuertos) y causando inestabilidad política en países otrora considerados “seguros” para las finanzas y el real estate. Algunos analistas sospechan que los ataques podrían haber afectado los sistemas de RADAR y detección temprana. A esto se suma el cierre del Estrecho de Hormuz, que pone en jaque la cadena de suministros global y estrangula a las monarquías del golfo, que comienzan a sufrir en carne propia el viejo refrán de Henry Kissinger: “Ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser su amigo es fatal.”

Mientras tanto, un artículo del Washington Post afirmó que Rusia y China contribuyen a los esfuerzos bélicos iraníes proporcionando materiales críticos para la producción de drones, inteligencia para la adquisición de objetivos e imágenes por satélite, y tecnología de detección aérea; una situación análoga a la de EEUU con Ucrania.

Por su parte, Israel se mantiene firme en su agenda por consolidar una hegemonía en medio oriente, sumando al conflicto una ofensiva en el sur del Líbano en respuesta a los ataques de Hezbollah. El presidente francés Emmanuel Macron instó a ambas partes a desescalar, anunciando ayuda humanitaria, apoyo logístico y material bélico a las Fuerzas Armadas Libanesas para contener a la guerrilla. 

En lo estrictamente bélico, el escenario es complejo para el gobierno de Trump, que comienza a verse forzado a subir la apuesta: fuentes en el Pentágono hicieron trascender la resistencia de mandos militares a una invasión por tierra a Irán, señalando el elevado costo humano que emerge de una campaña en un país enorme y topográficamente muy accidentado. Las intenciones de involucrar a Azerbaiyán y a las guerrillas kurdas plantearían un escenario de larga duración y alta intensidad, que podría llevar a una inestabilidad en la región de una escala mayor a las anteriores aventuras en Iraq, Siria y Afganistán. 

Trump carece de crédito político para que la situación se extienda mucho tiempo más. El 54% de los estadounidenses desaprueba el manejo de Trump de la crisis con Irán, con solo 36% de aprobación, 6 puntos menos que tras la eliminación de Soleimani en 2020. Si ese patrón histórico se repitiese, estaríamos entrando en el punto máximo de apoyo público y pronto la oposición tendría la oportunidad de ganar terreno, a medida que aumentasen las bajas humanas y los costos.

Particular atención merece el incidente del 28 de febrero, donde el ataque con un misil tomahawk a una instalación de la Guardia Revolucionaria Iraní mató de forma colateral a 175 personas en un colegio cercano.

Un presidente bajo presión doméstica creciente tiene incentivos para buscar una salida rápida del conflicto, lo que podría producir una de dos dinámicas opuestas: un acuerdo negociado acelerado que desactive el riesgo de represalias, o una escalada adicional para producir una "victoria" narrativa antes de que la oposición política se consolide. 

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