Un internet inútil

El futuro de internet es la curación de flujos de información: RIP X.com

Un internet inútil

¿Qué tal?

Espero que estés disfrutando tu fin de semana. En Buenos Aires está hermoso. Días soleados y hermosas noches, en una ciudad que, a pesar de sí misma, continúa poseída por el fantasma de Roma.

Mi canción de hoy es el remix de siete pulgadas de “Play Dead”, de David Arnold & Björk:

Tal como prometí la semana pasada, esta entrega es una suerte de respuesta a la idea de que “el gusto se está comiendo al software”. Voy a pecar de publicista y ser breve, ya que noté que les gustan más las notas breves que los deep dives. Sangro 3000 palabras y se me mimen, arrojo vaguedades contra el imperialismo chino y soy Brat.

Como fuese - pero antes, una recomendación necesaria:

Más bullish que nunca

La semana pasada, comenté sobre la posibilidad de que la inteligencia artificial generativa le enseñe a la gente a escribir. Básicamente, para conseguir un buen output, hay que “promptear” con cuidado. Esto puede obligar a quienes, por impericia o indolencia no saben comunicarse, a volverse más precisos en la identificación de objetivos, la definición de expectativas y el uso del lenguaje.

Quizás este potencial impacto positivo no sea un techo, si no un piso. Mi optimismo ha sido catapultado por el lanzamiento de NotebookLM, una herramienta de Google que permite gestionar, explorar y capitalizar grandes volúmenes de información.

A diferencia de GPT, que le escapa a los matices, NotebookLM (construído sobre Gemini 1.5) los identifica y desgrana con una precisión hermosa. Estoy fascinado, en especial, porque el espíritu del producto es profundamente humanista. No es una máquina de vomitar outputs genéricos, es una herramienta que ayuda a pensar. En un contexto de haraganería crónica y desprecio hacia el elemento humano - con máquinas que producen el arte que los trajes no tenemos el tiempo ni el leverage político para comisionar a humanos; NotebookLM me parece un gran ejemplo de herramienta que aumenta las capacidades de una forma sensible, sin pretender reemplazar. Utilizandola, siento que entendí la visión de Obsidian. Obsidian querría tener este impacto en sus usuarios.

Eso sí: Qué problema de naming tiene esta gente. Tanto ChatGPT como NotebookLM son nombres terribles. De todas maneras, creo que los prefiero a los nombres de la era dorada de B2B SaaS: Te mandé el SOP de Stripe por Slack, está en Splite. Los devs están teniendo un problema integrando las animaciones de Spline con el slider que hicieron con Splide. Frases cargadas de significado, castigadas por cacofonías que te hacen pasar por un lunático.

Como fuese: Prueben NotebookLM. Avanzamos al tema que nos compete.

¿Se puede ser más vaguito?

EEPY CAT (@eepycatsol) / X

El 19 de septiembre pasado, la diseñadora de productos Anu Atluru publicó un artículo titulado “Taste is eating Silicon Valley”. El artículo fue compartido por algunas talking heads californianas, y como este sector ha reemplazado los debates por una suerte de teoría del derrame ideológica, estos avales dotan a esta pieza de cierta relevancia.

La tesis es sencilla - por eso me extendí tanto en la sección anterior incluso si me cappeara en 1200 palabras, estaría sobrado.

Atluru argumenta que:

  • La innovación “impulsada por la tecnología” está llegando a su fin y que el gusto se está convirtiendo en el nuevo factor determinante del éxito.
  • Si bien la funcionalidad sigue siendo importante, ahora las empresas deberían enfocarse en la estética, la experiencia del usuario, el diseño y la resonancia cultural para destacarse en un mercado saturado.
  • En lugar de simplemente construir software, las empresas deben construir experiencias que interpelen a los usuarios a nivel emocional.
  • Los “makers” deben ser “tastemakers” y los VCs deberían ser árbitros del gusto.

Voy punto por punto:

  • Decir que “la innovación impulsada por la tecnología” llegó a su fin es tan ridículo como declarar el fin de la historia. Creía que estábamos en tech. Si los VCs son muy vaguitos y quieren reducir su trabajo a escribir cheques escuetos para ideas poco aventurosas en sectores saturados, el problema es otro. No declararía en peligro de extinción a la innovación tecnológica, si no a la gente dispuesta a hacer due dilligence.
  • Decir que los productos bien diseñados que interpelan a los usuarios culturalmente son más exitosos es como decir que el agua moja. Bienvenidos al capitalismo. El mayor desafío en este frente está en B2B, sector que se rindió a ser culturalmente irrelevante y que fantasea con un homo œconomicus. El newsletter de mi estudio trata de ello.
  • Sólo se puede plantear esto desde un lugar de ignorancia absoluta sobre cómo opera la cultura hoy. El rol de tastemaker y el rol de árbitro del gusto son habilitados por una lectura prodigiosa de la coyuntura, y sí o sí, por la formación de una cebolla de in-groups. Concuerdo con que este es el camino correcto para devolverle a tech cierto edge cultural, pero si no estamos dispuestos a invertir en nada que nos dé vértigo, menos estamos dispuestos a recorrer este camino seriamente.

Creo que este artículo adolesce de lo mismo que ”Founder Mode” de Paul Graham. Ambos son muestras perfectas del estado cultural de tech. Hay un montón de gente sin ideas, intentando hacer arbitraje de legibilidad y proponiendo shifts de mercados cuyo único diferencial es que les serían particularmente redituables.

TL;DR: Robale el look-and-feel a Notion y organizá community meet-ups con vino orgánico. Si no lo haces vos, lo voy a hacer yo.

Probablemente esta pieza sea un primer asset de una campaña publicitaria, pumpeado artificialmente para comenzar a forjar momentum de cara a algo más. ¿Qué decirles? El otro día vi Thank You For Smoking.

El futuro de internet es la curaduría de contenido: Las plataformas que lo faciliten van a ganar

Algo que sí rescato del artículo de Atluru es su valorización del concepto de “gusto”. Internet no necesita más producción sin criterio, si no más curaduría.

Hoy internet no adolesce de falta de novedades, si no de falta de flujos de información limpios. Abundan bots, engagement bait y material de bajísimo valor agregado. En este fango, el usuario tiene tres opciones:

  1. La opción virtual - Devorar basura durante horas todos los días, como si su vida no valiera nada, porque no lo hace.
  2. Reducir el uso de internet tanto como sea posible, fingir que uno es un vendedor de autoplanes del año 1999 y sólo utilizar internet para mandar mails y revisar las noticias.
  3. Continuar siendo un power user, utilizando todas las herramientas a su disposición para curar sus propios flujos de información.

Alguien elitista y estúpido en partes iguales diría que la curaduría de flujos de información es una preocupación exclusiva del tercer campo. Quizás le concierna al segundo, pero mucho menos. Y el primer campo, que consume tanto contenido disociativo como puede, va a tomar cualquier cosa que uno le arroje.

Por supuesto, esto no es cierto. Si segmentásemos a los usuarios (gente que está en internet y usa redes sociales), como segmentamos a los consumidores, entenderíamos que quien consume productos de mala calidad es tan selectivo en su consumo como el “discerning customer” con bolsillos profundos.

Si este no fuese el caso, las cadenas de comida rápida no tendrían menúes. Incluso quien elige un producto de mala calidad, necesita elegir. La curación algorítmica, bajo un régimen de producción de contenido automatizado no va a ser suficiente para filtrarle a los usuarios lo que quieren ver. Sería un juego de policías y ladrones con un montón de puntos ciegos potenciales y costos estratosféricos. ¿Para qué? ¿Para que a Doña Rosa dejen de aparecerle reels de consejos sexuales para gente que hodlea Doge? ¿No es preferible darle a Doña Rosa mejores herramientas para curar su experiencia?

Twitter va a morir

Twitter solía permitirle a sus usuarios curar flujos de información, con información en tiempo real, proveniente de fuentes confiables. Esto es algo que Twitter hacía extremadamente bien, y habría sido interesante ver hacía dónde esa función podía desarrollarse.

Elon Musk es un gran comprador temprano de visiones ajenas - rol necesario, pero que quizás no invite a la indulgencia que se ha vuelto bastón emocional de muchos colegas.

Poco me importa Elon Musk, “el ícono cultural”. Es el ídolo de gente que piensa la virtud de una forma muy distinta a la mía. Ahora bien, Elon Musk, “la persona que compra compañías prometedoras en piso y las inyecta de recursos para crecer” es eficiente. Elon Musk, “el comprador forzado de empresas establecidas, que echa al equipo core, se hace de una tripulación de aduladores y se para detrás del timón” deja mucho que desear.

Desde hace meses, están circulando rumores sobre la descontinuación o limitación de las funciones de muting y bloqueo en Twitter. Más allá de potenciales usos defensivos, estas features permiten a los usuarios curar su experiencia en la plataforma.

Cuando se mutea a alguien, no se hace necesariamente porque “uno es una snowflake que le teme a las opiniones ajenas”. La mayoría de mis muteados lo están porque disceminan información de mala calidad.

La visión de Twitter que tiene Elon Musk parece ir en la dirección de un sistema operativo para la democracia. O, al menos, un sistema operativo para la opinión pública. En ese sentido, parece razonable descontinuar features que impidan la polinización cruzada entre facciones. Pero esto asume que Twitter no está siendo atestada por bots. Por supuesto, Twitter está siendo atestada por bots y cuentas automatizadas cuyo único fin es monetizar material robado. A esto se suman una pestaña “For you” que nunca vi a nadie celebrar y una extraña dinámica de discovery de contenido en video.

Si Twitter no resuelve esto, va a ser reemplazada. Ahora bien - ¿Por qué plataforma? Tengo mis hipótesis, pero quiero leer las tuyas.

Hasta el próximo domingo,

Aaron

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