Manifiesto: Elogio a lo invisible
- Uno no debería indulgirse en declaraciones muy extensas.
- Quienes (atinadamente o por error) nos consideramos inteligentes tendemos a sobreanalizar y sobrestimar las tragedias hasta el punto de atrofiar nuestra capacidad para la alegría, la creación y la esperanza.
- Cualquier falencia o derrota es utilizada como evidencia de que todo esta perdido, en lugar de inspirar nuestra búsqueda de lo sublime.
- La desesperanza es un gran alibi para jamás hacer nada. Nos retraemos a una posición de comentario permanente, en la que somos jueces de un mundo en el que nos negamos a participar.
- La labor más noble y urgente del artista consiste en enfrentarnos a nuestras miserias y proponernos un camino redentor, renovando nuestra fe en el proyecto humano.
- Demasiada energía que podría alimentar la producción artística se desperdicia en el análisis interminable de las incomodidades y los desencuentros del día a día, en la colecta obsesiva de razones para no creer.
- La Web2, la (eternamente prematura) Web3 y la automatización proveen herramientas para establecer nuevas narrativas de forma anónima y descentralizada, pero el discurso derivativo, el metacomentario, la elucubración sobre lo ya probado y la mezquindad ideológica superan ampliamente a la narrativa ambiciosa.
- El espíritu de la época se encarna en dos arquetipos: el adicto, que abandona la realidad a través de la dependencia química; y el fascista, que persigue implacablemente el estatus y la riqueza, haciendo alarde de sus vicios. Ambos se abren camino a fuerza de abyección, la única diferencia es una diferencia de precio.
- La voluntad del adicto es cooptada por un circuito químico autodestructivo; el fascista desborda de agencia, pero esa agencia carece de un encuadre moral, y esto lo hace particularmente fácil de cooptar.
- La adicción es la inhabilitación química de la voluntad moral. Desplegada e incentivada a escala, vuelve a la población venal y cortoplacista.
- La sociedad fabrica los arquetipos que necesita. En la posguerra, optimizó los mecanismos de producción de familias nucleares, luego optimizó para producir yuppies - ahora, forja consumidores individualistas, compulsivos y químicamente dependientes que no creen en las instituciones porque las instituciones no creen en ellos.
- Una gran forma de identificar el espíritu de una época consiste en preguntarse: ¿Qué transformación requiere menos fricción? Si navego dónde me lleve la marea, ¿En qué me convierto? - Abusándonos de las formas horribles que habilita la lengua inglesa: What is it frictionless to become?
- Solo dos cosas están ocurriendo realmente: una guerra santa a escala planetaria y el cambio climático, todo lo demás es consecuencia o "fuera de campo" de estos dos fenómenos.
- El flujo constante y sin jerarquía de contenidos overclockea la mente, paradójicamente, produciendo la sensación de que nunca pasa nada.
- El objetivo general de este entorno informativo es degradar moralmente a la población mediante contenido disonante, de alto ruido y carga emocional, potenciado por narcóticos y polucionantes.
- La reserva moral de nuestra época es el teórico de la conspiración - quien, como cualquier persona con una conciencia, ha enloquecido.
- Las teorías conspirativas operan a través del principio de resonancia: las narrativas se validan en la medida en que hacen eco de otras historias emocionalmente cargadas.
- Las teorías conspirativas funcionan principalmente como metáforas de miedos culturales reales, con elementos espectaculares que permiten procesar traumas históricos sin reconocerse como cómplice o beneficiario indirecto.
- El conspiranoico elige la fantasía sobre la acción por impotencia. Los elementos bizarros de las teorías conspirativas sirven como coartadas ante la injusticia - al final del día, ¿Quién podría creer esto? Quizás si no resultara tan bizarro, la carga de la prueba no sería tan taxativa, y el mundo podría ordenarse.
- La teoría conspirativa es una respuesta natural a un mundo cada vez más frenético, inmoral y fractal, un intento de recuperar la soberanía intelectual y espiritual.
- Nuestra misión consiste de:
- implementar la teoría conspirativa como lente analítica
- documentar y rastrear teorías emergentes
- sostener el arte como el mejor vehículo para decir la verdad
Este es el manifiesto bajo el que opera Nada Respetable desde el 26/02/26.