Manifiesto: Elogio a lo invisible

Manifiesto: Elogio a lo invisible
  1. Uno no debería indulgirse en declaraciones muy extensas.
  2. Quienes (atinadamente o por error) nos consideramos inteligentes tendemos a sobreanalizar y sobrestimar las tragedias hasta el punto de atrofiar nuestra capacidad para la alegría, la creación y la esperanza.
  3. Cualquier falencia o derrota es utilizada como evidencia de que todo esta perdido, en lugar de inspirar nuestra búsqueda de lo sublime.
  4. La desesperanza es un gran alibi para jamás hacer nada. Nos retraemos a una posición de comentario permanente, en la que somos jueces de un mundo en el que nos negamos a participar.
  5. La labor más noble y urgente del artista consiste en enfrentarnos a nuestras miserias y proponernos un camino redentor, renovando nuestra fe en el proyecto humano.
  6. Demasiada energía que podría alimentar la producción artística se desperdicia en el análisis interminable de las incomodidades y los desencuentros del día a día, en la colecta obsesiva de razones para no creer.
  7. La Web2, la (eternamente prematura) Web3 y la automatización proveen herramientas para establecer nuevas narrativas de forma anónima y descentralizada, pero el discurso derivativo, el metacomentario, la elucubración sobre lo ya probado y la mezquindad ideológica superan ampliamente a la narrativa ambiciosa.
  8. El espíritu de la época se encarna en dos arquetipos: el adicto, que abandona la realidad a través de la dependencia química; y el fascista, que persigue implacablemente el estatus y la riqueza, haciendo alarde de sus vicios. Ambos se abren camino a fuerza de abyección, la única diferencia es una diferencia de precio.
  9. La voluntad del adicto es cooptada por un circuito químico autodestructivo; el fascista desborda de agencia, pero esa agencia carece de un encuadre moral, y esto lo hace particularmente fácil de cooptar.
  10. La adicción es la inhabilitación química de la voluntad moral. Desplegada e incentivada a escala, vuelve a la población venal y cortoplacista.
  11. La sociedad fabrica los arquetipos que necesita. En la posguerra, optimizó los mecanismos de producción de familias nucleares, luego optimizó para producir yuppies - ahora, forja consumidores individualistas, compulsivos y químicamente dependientes que no creen en las instituciones porque las instituciones no creen en ellos.
  12. Una gran forma de identificar el espíritu de una época consiste en preguntarse: ¿Qué transformación requiere menos fricción? Si navego dónde me lleve la marea, ¿En qué me convierto? - Abusándonos de las formas horribles que habilita la lengua inglesa: What is it frictionless to become?
  13. Solo dos cosas están ocurriendo realmente: una guerra santa a escala planetaria y el cambio climático, todo lo demás es consecuencia o "fuera de campo" de estos dos fenómenos.
  14. El flujo constante y sin jerarquía de contenidos overclockea la mente, paradójicamente, produciendo la sensación de que nunca pasa nada.
  15. El objetivo general de este entorno informativo es degradar moralmente a la población mediante contenido disonante, de alto ruido y carga emocional, potenciado por narcóticos y polucionantes.
  16. La reserva moral de nuestra época es el teórico de la conspiración - quien, como cualquier persona con una conciencia, ha enloquecido.
  17. Las teorías conspirativas operan a través del principio de resonancia: las narrativas se validan en la medida en que hacen eco de otras historias emocionalmente cargadas.
  18. Las teorías conspirativas funcionan principalmente como metáforas de miedos culturales reales, con elementos espectaculares que permiten procesar traumas históricos sin reconocerse como cómplice o beneficiario indirecto.
  19. El conspiranoico elige la fantasía sobre la acción por impotencia. Los elementos bizarros de las teorías conspirativas sirven como coartadas ante la injusticia - al final del día, ¿Quién podría creer esto? Quizás si no resultara tan bizarro, la carga de la prueba no sería tan taxativa, y el mundo podría ordenarse.
  20. La teoría conspirativa es una respuesta natural a un mundo cada vez más frenético, inmoral y fractal, un intento de recuperar la soberanía intelectual y espiritual.
  21. Nuestra misión consiste de:
    1. implementar la teoría conspirativa como lente analítica
    2. documentar y rastrear teorías emergentes
    3. sostener el arte como el mejor vehículo para decir la verdad

Este es el manifiesto bajo el que opera Nada Respetable desde el 26/02/26.