Llegar temprano como servicio a la comunidad (1/?)
Picadito de trend forecasting + actualización de predicciones anteriores

¿Qué tal?
Espero que estés teniendo un gran día. Durante la corta pero provechosa historia de este newsletter, he experimentado con distintos formatos y días de publicación. Mi intención es que esta entrega sirva parcialmente como un análisis de experimentos recientes, y parcialmente como una actualización de algunas predicciones.
Mi canción de la semana es “Horses at Night” de Still Corners:
Crecimiento y dirección general
En la edición del 24 de septiembre del año pasado, mostré que este newsletter reunía a unos módicos 26 suscriptores. Hoy, me acerco tímidamente a los 500. Esto implica un crecimiento de más del 1700% en 46 semanas. Más que satisfactorio considerando:
- Mi nivel de autonomía.
- El poco tiempo que invierto en este newsletter - en cierto sentido, son retazos de mi práctica profesional. El tiempo que me demanda no es tanto de ideación como de golpear teclas con cierto nivel de efectividad.

Algunos aciertos que quizás puedas imitar:
- Con una excepción (las elecciones presidenciales), siempre publiqué un artículo por semana. Incluso con algunos leves corrimientos de 24-72 horas, la cadencia del contenido fue consistente.
- Con el tiempo, fui anichandome y creando un mundo temático “de la publicación”, incluso dentro del nicho en el que habito.
- Confié en mi perspectiva y escribí con una audiencia pequeña como destinatario imaginario (yo, algún colega, mi pareja, etc.)
Un acierto muy particular:
- Rebrandear al newsletter como “Nada Respetable”, dandole una segunda vida a un proyecto que ya había amasado una audiencia. El día en que anuncié el rebranding, ganamos 30 seguidores de un saque. Esto significa que hubo una conversión casi automática del 1% de la base de seguidores de NR en Twitter, luego de casi un año de inactividad. Me percibo vindicado en todo lo que he escrito sobre crear comunidad y construir marca como fundamentos para la creación de capital duradero.
Errores:
- Circulación demasiado modesta, enfocada en un solo canal y apoyada por el sistema de recomendaciones de Substack.
- Jihad contra la monetización directa (paywallear, combinada con una audiencia hipercalificada, pero demasiado pequeña como para hacerle sentido a anunciantes.
Sobre este segundo punto, tengo algunas observaciones extra. Ya gente de mi entorno ha celebrado este newsletter como una labor de amor que, en un mundo un poco menos absurdo, vendría con un precio. En ocasiones anteriores, he habilitado una dirección de BTC para aportes ocasionales, con un lift nulo.
En un sentido económico estricto, no necesito cobrar por este contenido. Pero por definición, nadie se hizo rico sólo cobrando cuando lo necesita. La gratuidad de este newsletter tiene como único objetivo real que lo lea la mayor cantidad de gente posible, y habilitar ciertas conversaciones en ciertos espacios. Pero a su vez, su gratuidad me obliga a dosificar el avive.
Doy un ejemplo: El artículo sobre los inmuebles comerciales en la post-pandemia podría haber sido el doble de largo. Pero ese es el tipo de material que produzco para los clientes de Postdigitalist. A su vez, entiendo que soy la amante de muchos de ustedes. El lunes te preguntan si lo que tenés en el cuello es un moretón, y vos intentás explicar su origen conjurando algún accidente estrafalario. Siempre niñera, nunca mamá. Siempre afanado y remixado, nunca convocado. Es lo que me gano por admitir en público que la gente tiene sexo.
Ahora bien, cuando pienso en la monetización, instantáneamente me parece una guachada contra mí mismo. Implicaría sí o sí perder la autoría visible sobre diversas ideas, a cambio de ¿Cuánto? Pongamosle un precio de equilibrio en $10/mes. Con una tasa de conversión del 1%, unos $50. Mal negocio. Cuando resuelva las unit economics de esto, van a estar jodidos. Por el momento, es simplemente una compilación de anécdotas e ideas que murieron antes de llegar a un pitch deck.
“El tiempo va a pasar de todas formas”

Tanto en la edición anterior, como en “El casino virtual del laburo”, cubrí la gamificación crónica como trampa cognitiva que le sirve a empleadores para sobreexigir a middle managment y a middle managment para hacerse de una narrativa interior coherente, alucinando visicitudes, micro-objetivos y fricciones en una cotidianeidad emocionalmente llana.
La disputa espiritual en este plano (si es que existe tal cosa), es una disputa por el tiempo. Y es específicamente una disputa por el día como unidad temporal. La tradición vulgar protestante mide el bienestar en días. “Have a good day” / “I’m having a bad day”. Y los días se miden por grado de productividad y eficiencia. Alan Watts propondría evaluar los días por “grados de presencia”, no productividad.

A mi parecer, la evaluación del día no es tan nociva reatroactivamente (“tuve un mal día”), como cuando es anticipatoria. Esta idea de que los días son meramente turnos que uno tiene de cumplir con X o Y objetivos se ha encarnado en la cultura, yendose a patadas con nuestra tradición grecolatino de asolearnos y reflexionar.
La gravedad de este fenómeno sólo se puede dimensionar si se cruza con el triunfo cultural de la meritocracia. Por supuesto, esto no significa que la sociedad sea meritocrática. En su lugar, todos debemos mantener el teatro del mérito. Todos los ricos se hicieron ricos laburando de sol a sol, y mantienen su fortuna mediante un frenesí acumulatorio que no da tiempo para tener buenas ideas.
Me siento trillado reivindicando al ocio creativo. Pero una sociedad en la que nadie tiene tiempo para pensar va a intentar producir una suerte de máquina de pensar que conjure outputs artísticos “lo suficientemente buenos” como para cumplir la función que el arte siempre ha tenido en nuestras danzas sociales. Por eso ChatGPT “imagina”, “pinta” y “escribe” mientras uno lucha con la interfaz de Hubspot.
En esta línea, retomo mis preocupaciones sobre la monetización. Quizás la resistencia de Nada Respetable a tener un modelo comercialmente viable sea una bendición. I've put on new stockings just to please you.
Meme, signaling social y simulacro
En ediciones anteriores, mencioné que el meme es un ritual de TOC cultural. Un latiguillo que repetimos porque sentimos que, en su repetición, mitigamos aquello que nos causa ansiedad. Un sentido identitario debilitado, falta de pertenencia a espacios comunitarios, incertidumbre financiera… WAGMI.
Es interesante ver las relaciones que estos rituales procuden. Básicamente, relaciones parasociales sin objeto, en las que ambas partes se comunican con gestos estereotípicos que sólo constituyen demostraciones de afiliación. Son, en cierto sentido, relaciones donde no hay nadie, porque toda la dinámica relacional cobra sentido sólo si es observada por una audiencia que no está ahí. Pasar tiempo libre en internet va a ser extremadamente low-class en los próximos 5 años. Asumo que cualquier persona que está en internet se encuentra trabajando. Gracias viejo por hacerme hincha de B2B SaaS.
No se puede estafar al hombre honesto

Salvo en casos excepcionales de defraudación alevosa y directa, el estafador y el estafado son pares en su bancarrota moral. El estafado sólo puede caer porque comparte la codicia ciega de su victimario. Esa codicia lo lleva a creer en lo imposible, porque por supuesto lo imposible va a pasarle. Lo que ha podido construir no es una colina, es un hormiguero y lo prometido es el Monte Everest.
Casos excepcionales en los que esta regla no aplica:
- Traición alevosa en la que se promete un servicio/bien y se corre con el dinero sin proveerlo
- Planes de ahorro de Fiat
- Venta de terrenos por 50 mil pesos en Guernica
- Forzar a una anciana analfabeta a endeudarse con un préstamo personal con una tasa de interés del 3000%
Casos prototípicos:
- Todo lo que hizo Cositorto
- La industria del juego
- Cursos de trading
- Cursos de OnlyFans
- Memecoins (salvo las que me gustan a mí)
Soy católico. Por lo tanto, creo que aquello que yo rotulo como “bancarrota moral” es un estado espiritual tortuoso pero del que puede escaparse. En función de esto, propongo que se considere troncal en un programa de desprogramación/redención la formación de un sistema de valores que contenga la codicia y la reencamine hacia aplicaciones virtuosas.
Sexo, sexo, sexo
En “Un reporte sobre oficinas vacías, fantasmas y bots”, mencioné el desarrollo de una sexualidad humana normal como un argumento para volver a la oficina, y el concepto de la “office siren” como un intento de retomar desde donde dejamos.

Al poco tiempo, la realidad (o lo que sea que reporte el New York Post) me dio la razón:

Como siempre, si lo que predigo no es un hecho, es una psyop. Llegado este punto, da igual.
Ah, ¿Recordás lo que dije hace un rato sobre laburar en internet? En estos días, se viralizó un tweet con un screenshot de Reddit (Dios, qué tedioso es todo esto). En ese screenshot, una mujer pedía un consejo tras haber “ofendido a su novio” diciendole que era un buen marido potencial pero que no tendría sexo casual con él.
Raro…
Lo tomo como una gran oportunidad para recordar que el gobierno norteamericano usa a Reddit para hacer pruebas a bajo costo.
La política fluye desde el río de la cultura, y la cultura fluye desde…

La política fluye desde el río de la cultura, y la cultura fluye desde la pornografía. Mi BlackOps es ingresar a X.com, convertido ya en una nueva categoría de sitio que combina discusiones políticas con pornografía, y ver spoilers de los próximos 6 años, mechados con fotos de culos.
En los últimos veces, he percibido una fetichización de la dead internet theory, en la que se combinan la dominación financiera, el catfishing y el grotesco de las imágenes generadas con inteligencia artificial. ¿Mi veredicto? El Maligno acumula armas para mantener a hombres y mujeres alejados, con brechas de expectativas imposibles de puentear.
Orgullo y prejuicio
Todas las generaciones redescubren al libro como artefacto cultural y status symbol - ahora bien, lo hacen a su tiempo y en sus términos. No hay gimoteo de viejo reputo que pueda acelerar el proceso. Pero que ocurre, va a ocurrir. Gracias a la aparición de algunas traducciones muy bien encuadernadas, las chicas están volviendo a leer.

El acierto estético y el precio accesible lo vuelven un producto extremadamente competitivo. Y si las chicas de los videoensayos tienen razón, quizás este sea un primer movimiento hacia el retorno del libro como símbolo de status.
De más está decir que esto me hace feliz.
De cuando en cuando, retorno a “The internet is already over” de Sam Kriss, ensayo que creo fundacional para este proyecto. Cito:
“Las cosas que van a sobrevivir son aquellas que, en cierto sentido, ya son eternas. El mar, la noche, la palabra. Aquello que abriga una oscuridad profunda. Internet no va a sobrevivir.”
Hasta el próximo domingo,
Aaron
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