La violencia es deseada

Estás caminando por la calle, de noche, sin compañía. No es tan tarde, apenas termina la socialmente acordada hora de cenar. Estás volviendo a tu casa, enfrente tuyo aparece una figura, no se le ve la cara en la oscuridad, pero sabés que te mira. Tratas de ignorarlo, miras hacia el piso, o hacia el