Jesús me conoce

Qué cosa pésima, pésima que las religiones se involucren donde no les corresponde. Proveen los argumentos más absurdos y difíciles de refutar posibles, para convertir los disgustos íntimos en políticas de Estado. Son el nexo necesario para volcar el asco en las vidas de los demás, sin tener que razonar al respecto. Enrarecen toda conversación, … Continuar leyendo