¿Quién quiere ser Patrick Bateman?

“¡Oh no, Patrick! ¡Tú eres el psicópata americano!” exclama Morbius apócrifamente en uno de mis formatos de meme favoritos.

Pateando los rincones más “basados” de Twitter, uno no puede sino notar ciertos sentimientos generales para con el personaje de Bret Easton Ellis. Fascinación, admiración, identificación y cosplaying – quienes practican “schizoposting” suelen tomar ciertos avatares de masculinidad caótica y replicarlos en memes, ponérselos como foto de perfil, y utilizarlos como una suerte de representación de sí mismos. 

Este artículo pretende analizar este fenómeno. 

Sobreanalizando el schizoposting como si estuviera concursando para una beca de investigación

El schizoposting es una etapa superior del shitposting. Know your Meme define al Schizoposting de la siguiente manera (traducción propia):

“El schizoposting es un nuevo género de Rage Comics post-irónicos, basados principalmente alrededor de la esquizofrenia y las enfermedades mentales. El Schizoposting toma muchas formas, a veces el schizopost parece hecho por una persona estereotípicamente esquizofrénica o alguien mentalmente “inestable”, mientras que en otras ocasiones, el post simplemente hace bromas vagas, absurdas y oscuras sobre tópicos alrededor de cuadros severos de salud mental, tales como delirios maníacos, preocupaciones sobre gangstalking y teorías conspirativas, así como también bromas sobre tomar medicación. La religión tambien se hace presente en buena parte del género, con los personajes insanos siendo representados como cristianos.”

Si bien no todos los schizoposters – qué cringe me da esto, por Dios, siento que estoy escribiendo para TN punto com punto ar, para los ojos de mi tía… como fuese, vamos de nuevo.

Si bien no todos quienes hacen schizoposting padecen patologías psiquiátricas, estos memes pueden resultar terapéuticos para quienes sí lo hacen. Me recuerda, en cierto punto, al traumacore, un subgénero de “weirdcore” que sirve como catársis para víctimas de abuso sexual y negligencia. 

Meme traumacore, cama de Hello Kitty con texto superpuesto

El traumacore nunca aspira a ser gracioso. En su lugar, es bastante doloroso y difícil de mirar, porque pone en términos concretos el diálogo interno de una víctima de abuso. 

Cuando se reportan sobre ese tipo de instancias, rara vez uno puede escuchar a la víctima. Y, cuando la víctima habla, lo hace (razonablemente), de una forma prolija y ordenada. El traumacore es lo contrario.

OP se representa como un personaje de Sanrio, y se situa en escenarios liminales o decrépitos. Encima, escribe pensamientos intrusivos o describe sensaciones dolorosas vinculadas con el abuso sufrido. 

El schizoposting, por otra parte, tiene una intencionalidad marcadamente cómica y tiende a la hipérbole. 

Guarden esta apología, para cuando bañen las costas del mainstream:

El schizoposting es una práctica emancipatoria y reivindicativa, que se va de bruces con los comportamientos impuestos sobre las personas neurodivergentes. El “masking” de las patologías o las condiciones con las que uno vive lleva a una suerte de auto-censura en la que uno aprende a no darle espacio a los comportamientos que lo confortan, perdiendo a su vez el lenguaje para explicarse a uno mismo sus vivencias. En el schizoposting, se hace un acknowledgement de los pensamientos intrusivos, las compulsiones, o las tendencias paranoides, desde el absurdo y la ironía. Así, OP toma distancia y “doma” aquello que lo acosa.  

Schizoposting, etapa superior del incelismo

I hate the antichirst, típico meme de schizoposting.

Llegada a esta instancia, quizás te preguntes: ¿Qué tiene que ver esto con Psicópata Americano, más allá del hecho de que los schizoposters (nueva tribu urbana, se agarran a pastillazos en las escaleras del Abasto) usen a Bateman como foto de perfil? 

“Desde afuera, mirando hacia adentro”, un columnista del pasquín filo-fascista “Washington Examiner” declara que la atracción hacia Patrick Bateman como modelo de masculinidad se debe a que:

“Hollywood ha fallado en proveerle a una generación de hombres jóvenes modelos a seguir masculinos. Mientras nuestros padres crecieron con Clint Eastwood y Sean Connery, nos han inculcado la narrativa de que los hombres deben ser dóciles y sumisos, lo cual es totalmente contrario a nuestra naturaleza. Personajes tales como Bateman, manifestaciones extremas de la masculinidad que el fervor reaccionario cultivado por el ataque izquierdista contra la masculinidad, han llenado este agujero.” 

No puedo sino estar en desacuerdo con esto. Hollywood provee modelos de masculinidad “fuerte” y heróica – vamos, Marvel es monocultura. ¿Y qué es el Capitán America, si no un modelo de masculinidad “fuerte y heróica? ¿Qué hay de Superman, Ironman, Batman y muchos otros “men”? ¿Por qué Bateman? 

En un artículo escrito para el clon barato de Medium (Vocal), une tal Mason Edwards alude al concepto Lacaniano de la “sombra”. Según Mason, la masculinidad tóxica lleva a los hombres jovenes a reprimir, primero la vulnerabilidad, y luego la ira y la angustia. 

Me paro entre el Washington Examiner y este ensayista para proponer una suerte de mixtura á la Camille Paglia. Hay una falta de modelos masculinos aspiracionales anclados en un setting relativamente realista. Bond murió y no hay sucesor. A su vez, se deconstruye y sobreanaliza la masculinidad, pero no se toca la feminidad tóxica, a la cual se le pueden atribuír, desde las prácticas de recursos humanos inspiradas en la astrología, hasta la pasividad institucional frente a la violencia. 

Toda expresión de la “sombra” femenina es celebrada. Toda expresión de la “sombra” masculina es castigada. Entonces, Patrick Bateman es un avatar de esa “sombra”, mostrada en un veneer de consumerismo sexy (y ahora, retro). Permite, en cierta forma, abordar los sentimientos de incomodidad, la rigidez emocional, y la alienación de una clase mucho más desposeída, enmarcada en una estética aspiracional. 

Un mundo vacío

Hace algunos meses, Gartner o Forrester (no me pidan recordar cuál), publicó un breve análisis de los desafíos para las marcas post-pandemia. El consultor que autoró la pieza eligió los terminos más cínicos posibles para explicar un shift marcado hacia las narrativas de impacto socio-ecológico. Parafraseo todo lo que no está en negrita. Lo que está en negrita, recuerdo verbatim:

“El rol de estas narrativas es llenar el mundo vacío del consumidor”. 

Este “mundo vacío” es el escenario en el que se desarrolla American Psycho:

  • Patrick Bateman y su círculo “íntimo” comparten el mismo puesto en la misma empresa, el cual está vagamente definido, nunca se ve a Patrick hacer nada que se parezca a laburar.
  • Constantemente, se namedroppean marcas, y la incremencialmente precaria fachada de cordura de Patrick parece depender de cumplir con cierto checklist de consumos. 
  • Los tópicos y las dinámicas de conversación son superficiales

David Foster Wallace, ser humano a quien yo amo, tenía una opinión muy interesante al respecto. Cito una entrevista por Larry McCaffery, publicada en la Review of Contemporary Fiction del verano de 1993:

“Si la condición contemporánea es irremediablemente una mierda, insípida, materialista, emocionalmente retardada, sadomasoquista y estúpida, entonces yo (o cualquier otro escritor) puede salirse con la suya juntando un par de historias con personajes estúpidos, vápidos y emocionalmente retardados, lo cual es fácil, porque este tipo de personajes no requieren ningún desarrollo. Con descripciones que son simplemente nombres de marcas y productos de consumo. Donde gente estúpida se dice cosas insípidas entre sí. 

Si aquello que siempre distinguió a la mala ficción – personajes chatos, un mundo narrativo trillado que no es reconociblemente humano, etc. – es una descripción del mundo de hoy, entonces la mala ficción se convierte en una mimesis ingeniosa de un mundo de mierda. Si los lectores simplemente creen que el mundo es estúpido y superficial y cruel, entonces Ellis puede escribir una novela cruel, superficial y estúpida que se convierte en un comentario directo y locuaz sobre lo malo que es todo.

Mirá, la mayoría de nosotros probablemente estemos de acuerdo en que estos son tiempos oscuros y estúpidos, pero ¿Necesitamos ficción que no haga nada más que dramatizar qué tan oscuro y estúpido es todo? En tiempos oscuros, la definición de buen arte parece ser arte que detecta y aplica CPR a esos elementos de humanidad y magia que persisten a pesar de la oscuridad de la época. Ficción realmente buena podría tener una cosmovisión tan oscura como deseara, pero aún así encontraría una manera de mostrar un mundo oscuro, iluminando las posibilidades de estar vivo y ser humano en él. Podes defender a Psycho como una suerte de síntesis performativa de los problemas sociales de los 80s, pero no es más que eso.”