Leer la habitación

Pure Ideology

¿Es posible ver la realidad? ¿Es posible ver el futuro? ¿es posible cambiarlo?

Imaginen, si pueden (y trataré de ser precisa en mi descripción a pesar de que las distintas variables que sus imaginativas cabezas puedan conjurar son un poco el chiste), que tienen un vaso lleno de agua, una superficie plana, delimitada, y que en el medio de esa superficie hay un drenaje (un patio de monoambiente, digamos). A cierta distancia, no muy lejos ni muy cerca, ponés el vaso en el piso y en dirección al drenaje, dejas que el agua se derrame. Lo lógico sería pensar que el agua llegará al drenaje. ¿Cómo podés adivinar esto? Debido a que conoces, gracias a tu experiencia cotidiana, cómo funcionan la gravedad y los fluidos (ojito eh). Pero, el agua no va al drenaje. Hay una pequeña e imperceptible depresión que la rodea. No lo supiste ver, y ahora tenés un gobierno fascista que te está mandando preso por decir “ACAB”. Congratulations.

Me recuerda un poco a ese meme del efecto dominó:

Por supuesto, no es tan simple como eso, ugh. Cuando hablamos de la realidad, es más complicado, en especial cuando tenemos que definir la realidad misma. Por supuesto, podría decir “una roca es una roca, no importa quién la vea”, pero una geóloga podría decir, antes de ser interrumpida, que eso no es una roca, es un mineral. Debido a que los humanos (mis disculpas a los delfines y otros seres) buscan entender y racionalizar el entorno a su alrededor, la realidad se ve permeada en su totalidad bajo una capa teórica. Está lo que es, y lo que creemos que es. Podemos incluso hacer lecturas casi surrealistas de lo que pasa a nuestro alrededor. Varios fenómenos sociales ocurren bajo este proceso. ¡Tenemos terraplanistas for god’s sake! Pero no ocurre únicamente porque “la realidad es confusa y cualquier cosa puede ser cierta”. En las palabras del grande Charlie Kaufman, quien ha explorado temas surrealistas en sus películas:

“Todo es más complicado de lo que creés. Solo puedes ver tal vez un décimo de lo que es verdad. Hay un millón de pequeños hilos atados a cada decisión que tomás; podés destruir tu vida cada vez que hacés una elección, pero tal vez no lo sepas hasta después de veinte años, y tendrás dificultades para encontrar el origen, y solo tenés una oportunidad para ver cómo se desenvuelve todo. Sólo trata de pensar en tu propio divorcio.”

― Charlie Kaufman, Synecdoche, New York: The Shooting Script

Quien se sumerge en la titánica tarea de pensar en la realidad, también debe pensar en las complejidades de cada individuo, en las contradicciones de cada sociedad, y todo lo que la permea la transforma y la condiciona. Sin mencionar que cada experiencia puede ser tan salvajemente diferente a otra a pesar de que pueden surgir de entornos parecidos, dónde encontramos que el intento de una persona fue fútil, para otra fue exitosa, ambos individuos serán afectadxs por tales experiencias y modificarán su visión respectivamente. Carajos, incluso hablar español es condicionante.

Podría argumentar que en realidad debería ser un sentimiento tranquilizador, significa que podría relajarme y decir “entonces debería dejar de preocuparme tanto por encontrar la verdad y encontrar consuelo en saber que todo el mundo está tan confundido como yo”. Pero eso requiere un entrenamiento en no sentir un profundo terror ante la incertidumbre, además del hecho de que tal planteo te podría llevar a una especie de nihilismo dónde no te importa nada más que tu propio universo donde prefieres construir tu propia narrativa y, además, sería una mentira puesto que, si bien todo el mundo podría estar igual de confundido, no significa que tratarán de imponer un relato al resto. No estamos hablando de conocimiento acá, estamos hablando de crear una ficción colectiva. Si la realidad no es accesible fácilmente, entonces existe el simulacro. Podemos, al menos apreciar que narrativas dentro de cierto contexto existen, y si entendemos la narrativa, entendemos hacía donde va la historia (Que no es, por supuesto, lo mismo que decir que la realidad no existe. Un estomago hambriento buscará comer, pero ¿cuáles son las reglas dentro de la narrativa para adquirir comida?). Esto es a lo que Slavoj Zizek se refiere con ideología, en el sentido de que gobierna nuestras vidas, incluso si no expresamos con palabras exactas y de forma performativa que ideología(s) especifica(s) mueve(n) nuestro accionar. En este sentido, alimentarse no es ideológico, pero cómo nos alimentamos lo es.

Materialismo

Ok camaradas, vamos a hablar un poco de CoMuN1Sm0. Manos arriba, no se empiecen a tocar.

Cuando hablamos de cómo se desenvuelve la historia, no podemos dejar atrás el materialismo. Apasionante, lo sé /s.

Hace un millón de años antes de que existiera la televisión a color un marxistoide ruso que nadie conoce porque no tenía suficientes likes en Instagram llamado Gueorgui Plejánov acuña el termino materialismo histórico, que alude al marco conceptual identificado por Karl Marx y usado originalmente por él y su sugar daddy Friedrich Engels para comprender la historia humana. Antes de publicar Das Kapital en sí mismo, Marx hizo algunas contribuciones en lo referido al funcionamiento de la economía, que luego mayormente se incluyeron en Das Kapital, excepto el siguiente prólogo, que sirve para explorar a lo que me estoy refiriendo:

“…en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.”

― Karl Marx, Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política

El materialismo histórico trata de investigar la sociedad humana tratando de hacerlo sin presupuestos ideológicos, partiendo de los individuos empíricos y las relaciones entre estos. No está tan lejos de lo que sociólogos más modernos, como Durkheim (a quién simpeo) o lo que habrá dicho alguna vez ese viejo filósofo griego que todo el mundo conoce con respecto a algo sobre cuevas o algo así (la verdad no me podría importar menos, para mí está cancelado). Sin embargo, el análisis de Marx tiene unas capas extras de entender cómo las fuerzas productivas interfieren con cómo apreciamos nuestra realidad. También nos invita, de cierta forma, a pensar cómo es que se llegó a este punto y también en las posibles alternativas. Después de todo, “lo natural” también es una creación ideológica, y la ciencia en si misma realmente se despega de tales presupuestos cómo decir “si es natural, es inevitable”. Tal correlación procede del pensamiento liberal económico del siglo XVIII, dónde en un flex impresionante de monopolizar acciones humanas dentro de una ideología concreta, se argumenta que cualquier tipo de intercambio entre individuos cómo una forma de capitalismo. Es casi gracioso cómo esa forma de pensar esencialista proviene también de gente que dice que el feminismo es cuando el simple hecho de mirar a una mujer es una violación. En psicoanálisis le llaman proyección.

Así que podríamos decir que funciona de la siguiente forma: La sociedad hace algo, y alguien con ciertas intenciones dice “esto es el funcionamiento natural (o sea correcto) de las cosas, cualquier desviación traería desastre”. Luego es impreso, distribuido, respaldado, enseñado y creido como sentido común.

La monarquía es absolutamente algo natural, por supuesto. Pregutenle a Luis XVI.

Eso no es ver la realidad, no es más que adjudicarle un destino. Y si no pasa cómo vos decis, el mundo está mal, ¿no?

Tal vez estoy siendo muy durx, tal vez esto es algo que puede hacer todo el mundo. Sin embargo, si bien todo el mundo tiene derecho a formar su propia visión del mundo, no todo el mundo tiene un altavoz. También deviene el hecho de ver el mundo desde cierta visión economicista, dónde un aspecto creado dentro de la sociedad se lo ve no solo como el más importante, sino cómo el único que vale la pena mirar.

Lenin, al regresar en 1900 de la deportación, contactó a varios grupos y líderes socialdemócratas que rechazaban el economicismo para proponerles la publicación de un periódico que pudiera articular la política del Partido Obrero Socialdemócrata Ruso. En diciembre de 1900 fue publicado en otro país e introducido clandestinamente a Rusia el primer número de Iskra (La Chispa). El periódico desempeñó un importante papel para agrupar y unificar los diferentes círculos de base y uniones socialdemócratas dispersas en Rusia, aunque otro periódico, Rabócheie Dielo (La Causa Obrera), polemizó contra Iskra con un punto de vista economicista.

“Dogmatismo, doctrinarismo”, “anquilosamiento del partido, castigo ineludible por las trabas impuestas al pensamiento”, tales son los enemigos contra los cuales arremeten caballerescamente en Rabochei Dielo los paladines de la “libertad de crítica”. Nos alegra mucho que se haya suscitado esta cuestión, y sólo propondríamos completarla con otra: ¿Y quiénes serán los árbitros?”

― Lenin, ¿Qué hacer?, 1902

No podemos olvidar, tampoco, que con la reciente pandemia de Corona-Chan se ha establecido desde varios sectores (y no exclusivo a un país en particular) que hay una dicotomía entre economía y sociedad. No podemos olvidar que la economía existe dentro de la sociedad (o dentro del simulacro). ¿Quiénes son los que establecen las discusiones y quienes creen resolverlas? Eso sin tener en cuenta dónde se desarrollan estas discusiones sobre qué es lo que está en disputa. Sino miren a Twitter. Primero y principal, Argentina tiene, según el censo del 2018, 44.49 millones de habitantes. Según la más reciente estadística que pude hallar, sólo 4.955.000 usuarios de los usuarios de Twitter son de Argentina. Significa que es una App usada por aproximadamente el 12% de nuestra población, sin mencionar que tiene un sesgo bastante importante hacía la derecha. Preguntémonos honestamente, ¿estamos viendo la realidad? Si es así, cuantos amantes podés tener parece ser la cuestión más importante de nuestra época. Que alivio, la verdad.

Sin embargo, por supuesto que podemos tenerla en cuenta, pero no sólo esto, sino los medios por donde la gente obtiene la información. Ya hemos hablado de forma extensa en este pasquín sobre los noticieros, series, libros, y cómo estructuran una narrativa. De hecho, puede ser bastante revelador no en el sentido de lo que dicen, sino más bien, Que no se dice. Pero no nos perdamos en las hojas cuando lo que nos importa es el árbol.

En el proceso, si podemos discernir que cualquiera de los actores o entidades está siendo respaldados o respaldan gente que está en el poder con una agenda específica, podemos encontrar que estas figurad de autoridad en lo que se refiere al campo científico, incluyendo las ciencias políticas, entonces explica un poco porque hay terraplanistas, y es sólo un ejemplo, pueden elegir a cualquier otro grupo. Gente que toma cloro, o creen que Soros está dominando al mundo. Por supuesto, no es la única explicación. Debemos tener en cuenta los aspectos socioeconómicos de cada sector. Después de todo, no tener digamos una alimentación apropiada, medio de transporte, estructuras educativas en forma, etc. Marca una diferencia en cómo se recibe e interpreta la información. Incluso si la distancia entre distintos sectores económicos genera una ruptura. Lo que ocurre es que muchas veces entramos en un terreno casi de ciencia ficción, dónde creemos ver la realidad de una forma y decimo “esto es lo que debió haber pasado” ya sea hace 100 años u hoy en día. Ambas terminan cayendo en una falacia donde creemos que el factor que forma la realidad es unilateral, y por lo tanto la solución a los problemas también lo es. Es casi un pensamiento mágico.

Qué podemos aprender del feminismo

Si leíste la palabra “feminismo” y automáticamente queréis dejar de leerme, primero: ‘jate joder pollo. Más allá de las opiniones que podemos tener sobre el feminismo (vale la pena discutir y ser críticos) no voy a concentrarme en la totalidad del movimiento mismo. Segundo, estoy consciente de la, para ponerlo en términos concisos, cooptación del feminismo mainstream dentro de la narrativa progresista de creer que si tiramos glitter a todos los problemas estructurales se desvanecerán (no lo harán), prefiero concentrarme en un aspecto en particular del feminismo en las ultimas décadas, y me parece valido al menos contemplarlo. Seguramente ya han escuchado hasta el hartazgo el slogan “The future is female” (el futuro es de las mujeres), el cual sintetiza una serie de posturas que, básicamente, buscan un cambio sistemático profundo en varios aspectos culturales y sociales (pero no económicos, ya que no procede desde un pensamiento ni siquiera cerca del marxismo sino todo lo contrario [spoiler alert, las feministas eran un montón de burguesas etc.], las asociaciones del feminismo con ciertas doctrinas económicas ocurre muy posteriormente y son independientes entre sí). Más allá de su praxis, lo llamativo es la promesa en sí. No es muy diferente a las promesas de, podríamos decir, varias ideologías o partidos políticos: “esto está mal, esto tiene que cambiar, así es cómo vamos a hacerlo”. El feminismo lo mantuvo simple, las pautas son reproducibles y aún si la meta parece utópica, si logró generar suficiente tracción cómo para que los sectores progresistas tengan feministas en sus listas, tengan lideres políticas que se consideran o al menos hacen la performance de ser feministas y cómo sabemos el patriarcado fue destruido para siempre.

No me malinterpreten, si creo que de cierta forma ciertas metas del feminismo en ciertos sentidos si están logrando cambios, al menos en ciertos sectores económicos. Por supuesto “the future is female” es no solo P R O B L E M A T I C O sino ilusorio, pero su promesa si movilizó a varios jóvenes a movilizarse e interesarse por la política (la discusión esta abierta de si eso es “bueno”, pero no se aleja de lo que estoy diciendo). Lo que importa no es la veracidad del enunciado, si no el echo de que la gente lo haya creído, que la haya movilizado. Tal promesa también incluyó otros grupos, los movimientos LGBT+ por ejemplo, o el movimiento de la lucha por los derechos de la gente de color. No quiero decir todo el espectro SJW, pero si, todo el espectro SJW. No debería sorprendernos que la lucha por las cuestiones identitarias haya sido absorbida por la maquinaría corporativa y política tan fácilmente, y definitivamente no les echaría la culpa a los integrantes de estos grupos por las crisis económicas, eso se los dejo a los reaccionarios que creen que los desfiles del orgullo o las marchas del ni una menos son evidencia de la decadencia occidental. Sure, honey.

Conceptualmente, la izquierda está más interesada en estructuras más profundas y cuestiones de base que definen más las condiciones de vida de la sociedad que sí la notera es trans o no, lo cual es totalmente valido porque al menos les da a jóvenes trans cierta aspiración (Dejen a la gente a soñar, it’s all i’m saying) Porque en la izquierda, al parecer se ha perdido la capacidad de soñar. Todo es fatalista. Los sueños se han roto y ya no hay promesas. Ya nadie espera la revolución, ni que las cosas mejoren.  Es básicamente la tesis de Mark Fisher en Realismo Capitalista: ¿No hay alternativa?, problematizando no solo los aspectos psicosociales a los que se someten los individuos actualmente, sinó el mismo quebrantamiento del espíritu ante una realidad que parece inevitable.

Derrotado por las feministas. (¿Me estoy yendo al carajo?)

En este sentido, ¿quién puede culpar al gordo Zizek en sus promesas de que “el comunismo está a la vuelta de la esquina” cada vez que explota algo? Al menos alguien está prometiendo algo, al menos hay una espiración, una esperanza, aún sí sus percepciones y, por lo tanto, sus promesas tienen agujeros. Fisher lo expone claramente diciendo:

“Pero hay dos problemas con la crítica de Žižek: el primero es que toma de modo muy literal la promesa del capital, dando por descontadas sus propias tendencias a la inercia y la reterritorialización; el segundo es que la posición desde la que Žižek realiza su crítica depende, implícitamente, de la afirmación del carácter deseable y posible de una vuelta al leninismo-estalinismo. En el momento más álgido de la decadencia del movimiento obrero tradicional, fuimos forzados más de una vez a tomar partido por una dicotomía falsa entre el leninismo ascético y autoritario, que al menos funcionó bien en su momento (en cuanto pudo tomar el control del Estado y limitar la esfera de dominio del capital), y los modelos de autoorganización política que han hecho, efectivamente, muy poco para desafiar en serio la hegemonía del neoliberalismo.”

A dónde carajo vamos

Podemos joder todo el día con que deberíamos empezar a aprender a hablar chino, pero la cuestión sigue firme en que esta generación se encontrará con una pared. No pudiendo solventar las contradicciones inherentes del sistema, y no tener una aspiración sobre el futuro, básicamente estamos dando sui-fuel (alimentando el suicidio). Pero no es tan simple me vas a decir. ¡Por supuesto que no es tan simple! Pero las promesas y el compromiso nunca lo son, y si vivimos en un espacio donde lo político es puramente performatico, al menos tenemos que pensar en la perfo de dar una promesa, una esperanza, dentro de limites esperables e incluso ir más allá, hasta lo utópico, no importa que tan estúpido suene: los extraterrestres comunistas no van a venir a menos que nos pongamos a trabajar. Eso dicho, y aclarando que no soy comunista (el publico empieza a hacer *buuuuu*) podemos incluso tratar de envisionar un nuevo tipo de movimiento, un nuevo resurgir, una alternativa que, al menos, equilibre la balanza en vez de rendirse y decir “esto es una mierda y lo será para siempre”. Eso es tan cercano a una lectura de la política de la realidad como decir “argentina hoy seria potencia si el peronismo no hubiera existido nunca”. Está en la misma vereda. Felicidades, sos un resentido y no tenés que hacerte cargo de nada porque tu realidad alternativa no existe. Te sugiero hacer novelas al respecto.

Ahora enserio, si queremos envisionar el futuro, por supuesto, tenemos que tener la templanza, e incluso la dignidad, de ver nuestro presente, y tener en cuenta que hay ciertas cuestiones que nunca cambian, que hay necesidades fijas. La gente siempre necesitará comer, necesitará hacer algo con su tiempo, tiene que vivir en un algún lado, se enferma, etc. Tenemos que despojarnos constantemente de preferencias partidarias e ideológicas y pensar más allá de las mismas, incluso entender cómo lo entienden las personas, agrupaciones o movimientos diferentes a nosotrxs ideológicamente, porque, y esto puede ser shockeante de escuchar, en algunas cuestiones puede ser que tengan razón.

Realmente creo que el espíritu humano (pueden debatirme el termino si quieren) es más que simplemente un drone sin mente totalmente controlable por quienes están en el poder, que hay un límite hasta donde alguien dice “ya no más” y empieza a movilizarse, y, en consecuencia, generar cambios en su entorno, ya sea internacional o localmente, no hay que subestimar. ¿Quién sabe qué forma podría llegar a tener esta nueva vanguardia en esta etapa del capitalismo? Nunca lo averiguaremos a menos que nos pongamos manos a la obra.

Y si todo lo demás falla, pues, al menos nos queda soñar con guillotinas.

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