Las dinámicas de mercado de OnlyFans

Poco me interesa discutir ahora la dimensión moral de Only Fans en particular o del trabajo sexual en general. En cierta ocasión, me definí como “a favor del trabajo sexual, con ciertas reservas.” Si bien no será el foco del presente, supongo que hacia su final será evidente para usted, lectore, qué considero potencialmente problemático.

Resumiendo para los impacientes, el crecimiento vertiginoso de la ofreta de trabajo sexual es la consecuencia de un contexto de precarización en el que la enorme mayoría de la gente joven carece de oportunidades de desarrollo profesional dignas. Onlyfans es Rappi y es Fiverr. Sencillo como eso. Es un signo de la época. Luego, pueden tenerse preocupaciones sobre la naturaleza sexual del trabajo. Pero estas serán tratadas (si en absoluto), en otra ocasión. Algunas son de corte sanitarista (por lo tanto, nulas si se trata de trabajo sexual virtual), otras son filosóficas y más allá de su valor intelectual, sólo podrían alimentar a la familia del filósofo. Otras son mojigaterías, o meras consecuencias de un código de valores y preferencias íntimo, personal, individual, cuyo único sustento es la experiencia propia.

Oh, bueno, vayamos al punto:

Qué es OnlyFans

OnlyFans es una plataforma que permite a creadores publicar contenido detrás de una pared de pago (paywall). Pagás y accedés. OnlyFans también le permite a los creadores interactuar con sus fans personalmente, y enviarles contenido exclusivo que también deberán pagar para poder ver. OnlyFans funciona a base de trabajo sexual. Mientras Patreon, plataforma similar, sirve tanto a youtubers como a publicaciones dedicadas al periodismo investigativo, y a trabajadoras sexuales, OnlyFans sirve para una cosa en particular. OnlyFans, como todas las plataformas que facilitan la provisión de servicios o de contenido exclusivo, toma un porcentaje de las ganancias del creador. En este caso, el 20%.

Cómo funciona

En un post reciente, el blogger Thomas Hollands hizo un estudio de la distribución de las ganancias en OnlyFans, y vemos el mismo problema que en otras plataformas de freelancing. Problema que, curiosamente, también es característico de las empresas de “network marketing”. En el caso de OnlyFans, el 73% de los ingresos de la plataforma provienen del 10% de los perfiles. La ganancia media en OnlyFans es de 180 dólares al mes. Con cierta malicia ingeniosa, Hollands nota que, si OnlyFans fuese un país, sería más desigual que Sudáfrica, con un coeficiente de Gini de 0.83.

Como nota Hollands, esto se debe a que muchas modelos ya tienen una base de seguidores en otra plataforma (Instagram, por ejemplo), y los llevan a OnlyFans luego de meses o años de baitearlos con fotos en calcytas. La enorme mayoría se están subiendo al tren con 30 seguidores de Pinterest. Algo similar sucede en otras plataformas. Sólo funcionan para gente que no depende de ellas como único recurso, sino que las utilizan para facilitar cierta dinámica con una audiencia/base de clientes preexistente. Por eso me resulta tan absurdo el consejo que se le da algunos nuevos freelancers de recurrir a plataformas como Fiverr para hacerse de sus primeros clientes. Pero oh bueno, ese será asunto para otra ocasión.

Es indudable que OnlyFans está teniendo un boom. Se ve en los números de la empresa, se ve en la cultura. Pero, ¿A qué se debe?

¿Por qué ahora?

Como bien notó Axl Bosso, antes y después de su entrevista con la absolutamente adorable Jasemi, las medidas de aislamiento para la prevención del coronavirus encontraron a mucha gente sola. La cuarentena es, entonces, un problema de salud mental.

Más tiempo disponible y una mayor necesidad de contacto interpersonal hacen a un crecimiento en la demanda, y en la oferta, de este tipo de servicios. Por otra parte, el contexto aseveró los problemas del subempleo y el desempleo joven. La plataforma IsMyGirl, similar a OnlyFans, lanzó un comunicado de prensa invitando a trabajadores de la industria hotelera que hayan sido despedidos a qudarse con el 90% de lo que hagan en la plataforma. Un tanto perverso, considerando que, además de tener un alto costo social, el trabajo sexual requiere un tipo de personalidad y de filosofía muy particulares. La sexualidad no es “mala”, sino compleja. En la sexualidad habitan y se liberan pulsiones muy peligrosas, propias y ajenas. Hay que tener cintura para lidiar con eso. El hecho de que el trabajo sexual no sea para cualquiera no lo desmerece, al contrario. Allí está el mérito: Un trabajador sexual que sabe lo que está haciendo, más allá de verse de una determinada manera, o comportarse de una determinada manera, sabe navegar esas pulsiones. El intento de IsMyGirl de reclutar gente vulnerable no es sino la corporativización del proxenetismo.

“It’s a Bubble!”

Recientemente, la modelo, actriz y cantante Bella Thorne abrió una cuenta de OnlyFans. Envió a sus suscriptores un mensaje privado prometiendoles una foto en la que se la ve desnuda. Esta foto sería automáticamente desbloqueada con el envío de 200 dólares. Quienes cayeron se encontraron con una foto de Thorne en lencería. El asunto es que “quienes cayeron” fueron alrededor de 1000 personas. 1000 personas que reclamarían un reintegro. 200 multiplicado por 1000 da 200 mil. Le pidieron 200 mil dólares a la plataforma, amenazando su liquidez.

Tras este mal pase, OnlyFans decidió bajar súbitamente el techo de las tarifas, poniendo el valor máximo permitido para un mensaje “pay to view” en 50 dólares. De igual manera, se le puso un techo de 100 dólares a las propias, y además, para añadirle insulto a la herida, los creadores ahora cobrarán una vez cada 30 días, cuando solían cobrar una vez por semana.

Ante esto, algunos propusieron que OnlyFans es una burbuja que iba a estallar tarde o temprano, Bella Thorne solo aceleró las cosas. Si bien veo de dónde vienen estos argumentos, los considero un tanto desacertados.

Decir que OnlyFans es una burbuja presupone que OnlyFans está funcionando para la mayoría de la gente que lo usa. No es el caso. Como el daytrading, las plataformas de freelancing, o el dropshipping, es el tipo de “rebusque” que sólo funciona para unos pocos, durante un tiempo limitado, generando ganancias sólo para una elite que ya tenía las de ganar antes, y que podría estar haciendo esto como cualquier otra cosa, y para quienes venden el sueño. Quienes venden el sueño se forran, quienes no lo necesitan se forran.

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