QAnon para los pibes

QAnon es, honestamente, una de las expresiones más divertidas del delirio Norteamericano. Conspiración popularizada en la Época Trump, sus adherentes aseguran la existencia de un Deep State (Estado profundo) que subyace el mainstream estadounidense y cuyo objetivo actual es destruir a Trump y a sus seguidores. Desde actores liberales de Hollywood, politicos democratas y republicanos, hasta gran parte de los altos rangos militares, todos estan metidos en una red internacional de pedofilia que no duda en asesinar a quien haga falta para esconder la verdad, y que con apoyo de multimillonarios como George Soros, esta siempre a un paso de realizar un golpe de Estado contra el actual presidente.

Controlando el mundo desde las sombras, el Deep State está en todos lados. En todas las ramas del espectro político, en todos los programas del gobierno y en todos los planes de los billonarios, con el 5G buscan controlar aún más las mentes de la población mundial y con las vacunas (desde siempre, pero ahora con la de COVID-19) condicionar los cuerpos de todos para que dócilmente aceptemos la llegada del nuevo orden mundial. Pero por suerte, en 2017, un usuario de 4chan autodenominado “Q” vino a salvarnos. Asegurando tener información clasificada sobre los movimientos del Deep State, aseguro que la administración de Trump estaba lista para acabar de una vez por todas este entramado que gobernaba desde las sombras. Publicando regularmente “QLeaks” donde alegaba filtrar información sobre los planes del nuevo orden mundial, inauguró un movimiento que ya venía tomando forma pero que en la figura de “Q” canalizo todo su potencial: QAnon nace como el movimiento que viene a luchar contra el Deep State, el satanismo y el control mental auspiciado por el nuevo orden mundial. Sus más claros enemigos son Soros, Bill Gates y todo el establishment Demócrata, pero los secuaces de estos están por todos lados, incluidas comunidades judías y el globalismo que busca destruir el espíritu estadounidense.

¿Cómo es que el grupo más poderoso de la historia de la humanidad fue descubierto por un grupo de conspiranoicos haciendo conjeturas con información pública? Tal vez este sea un misterio para otro momento, pero ahora vamos a meternos en la mente del Movimiento QAnon, porque su historia puede servirnos de valiosa lección para cuando movimientos similares surjan en América Latina. Aquí nos animamos con nuestro primer supuesto: inevitablemente, movimientos así surgirán, y con ellos la pregunta de cómo responderles.

La brújula ideológica

No es casualidad que movimientos de esta índole estén siempre alineados con las derechas nacionales. QAnon es un notable grupo de la ultraderecha estadounidense, pero su modus operandi es común a muchos otros movimientos. Desde la derecha evangélica Brasileña hasta el AgustinLajesismo en Argentina, existen prácticas y discursos comunes en estas expresiones: paranoia hacia un enemigo oculto, difuso y poco claro que se manifiesta en minorías y enemigos políticos (Deep State es también ideología de Género sin hacer mucho esfuerzo) así como tambien convicción fanática que suele ir de la mano con patrocinar violencia terrorista (se reportan, al menos, 10 casos confirmados de violencia en EEUU con motivación directa en el movimiento QAnon: desde secuestro de niños, hasta bloquear el acceso a una represa en un vehículo blindado).

Es claro que ciertos tipos de derecha están utilizando esta estrategia cada vez más seguido tanto para reclutar seguidores como para ganar legitimidad pública. Jugar en los límites de la paranoia tiene sus ventajas: el enemigo es siempre más fuerte, por lo que tenemos que seguir luchando, pese a nunca tener claro quienes son. Todo parece ser una confirmación de mis creencias, incluso lo más banal o cotidiano pasa a ser parte de un mundo hostil que me quiere de una forma.

El escepticismo a las vacunas o el 5G son solo síntomas de una estrategia de reclutamiento sumamente efectiva. En un mundo sin certezas, que parece habernos abandonado, donde el futuro parece incierto y la desigualdad rampante es cada día más obscena, puede que temerle al 5G y caer en la locura sea lo más racional que puedo hacer. Con desánimo nos podemos enterar, también, que el consumo del dióxido de cloro es más común de lo que uno puede pensar, alegando que puede tratar el cáncer y el COVID19. La responsabilidad directa de la expansión de este tipo de prácticas no es solamente, como ojalá pudiera ser para volver este caos un poco más simple, de los medios de comunicación: estas prácticas encuentran en el cara-a-cara la expresión más poderosa de convencimiento, en los tratamientos supuestamente efectivos, en las vidas desafortunadas de los que fuimos olvidados y nos condenaron a perder. En este sentido, Viviana Canosa es un eslabón más de una cadena mucho más larga. Las ideas más peligrosas son, como la historia confirma muchas veces, las más tentadoras y muchas veces las más útiles para delimitar una brújula ideológica que no necesita ser clara: tan solo necesita ser efectiva.

Monoteísmo conspiranoico

En diciembre de 2017, el mismo año que Q se reveló en 4chan, Donald Trump en una reunión con altos mandos militares, cerca del final, dijo señalandolos “¿Saben lo que significa esto? Es la calma antes de la tormenta”. Desde entonces, QAnon adoptó “La tormenta” como analogía de la llegada del fin de los tiempos: ese sería el día que Trump desplegaría su plan y desmantelaría al Deep State para siempre. Esta lógica mesiánica que comparte un sinfín de elementos con el pensamiento evangelista es una práctica sumamente común en estos grupos conspiranoicos. El verdadero problema comienza cuando esta lógica se articula como mecanismo de pensamiento y practica política. Partimos desde la idea de que este tipo de lógicas políticas son sumamente estériles para producir un cambio político-societario positivo. La complejidad del mundo nos obliga a entender sus múltiples aristas y sus intrincadas problemáticas para poder apelar a transformarlo. Con esto no decimos que el absurdo y el shitpost no tengan lugar en la política, no menospreciamos y de hecho abrazamos su poderosa capacidad de comunicar ideas, pero cuando en el mismo absurdo se agota la interpretación del mundo, una muy pobre práctica política emerge naturalmente.

Criticar y reirnos de algunos de los sectores (en nuestra opinion) más delirantes del progresismo feminista tiene sentido cuando lo que se busca es una revision crítica de una idea. Decir que la ideología de género es una dictadura mundial que quiere personalmente volver a mis hijos homosexuales, es la expresión directa del “vale todo” cuando me quedo sin argumentos para defender mis posturas. Y exactamente a eso apela el movimiento QAnon: a partir de una serie de “pistas” dadas regularmente por el usuario Q, este invita a formar “nosotros mismos la imagen”, a llenar los necesarios y múltiples vacíos que la conspiración en sí misma no puede llenar. No hay visión crítica posible, no existe argumento que pueda escapar a esta lógica. El lema es “pensamiento crítico hacia afuera, fé hacia adentro” y es algo evidente que puede verse en todos los pasos que recorre la lógica QAnon: la falta de evidencia concreta es resultado del poder del enemigo, los argumentos en contra no funcionan porque los dicen los que están “brainwashed” y la lógica del nosotros-ellos funciona en su máximo esplendor.

Mirar hacia dentro y hacia afuera

Sería de una falta de honestidad intelectual imperdonable tildar a todo el que no concuerde con nuestra visión del mundo, de delirante y conspiranoico. No es ese nuestro objetivo. Muy por el contrario, buscamos señalar a las lógicas políticas que alimentan esa falta de honestidad y vuelven la disputa de sentidos en una comparativa fálica de quien puede decir la estupidez más repetida en los medios. El pensamiento conspiranoico sin duda apunta hacia ese lugar. Y con su corazón a la derecha, no será extraño ver como esta ala del pensamiento político utiliza sus recursos de manera más seguida. Como sabemos que la realidad material no se adecua a nuestros deseos, sino más bien al revés, no caeremos en el error de pedir fair-play ni en replicar estrategias nefastas, más bien ver bien su modus operandi para poder combatirlas.

Pareciera que la posibilidad de un movimiento como el de QAnon en Latinoamérica no es algo tan alejado. Ya sea desde los movimientos políticos que ya utilizan sus estrategias o la desilusión con la política nacional que parecería pedir a los gritos un Führer, los factores que habilitan este tipo de prácticas discursivas están al salto. Pero la post verdad no es un vale todo. Los que siguen apuntando a esto son usualmente los que se quieren aprovechar para justificar sus estupideces. Denunciar a los portavoces de las medias verdades será parte de los desafíos de la convivencia democrática, y apelar a la sensatez una dificultosa tarea de la cual todos tendremos que hacernos cargo, para poder exigir dirigentes que estén a la altura de las circunstancias, ya que todo apunta a que aún no los tenemos. Hacernos cargo de nuestras contradicciones parece ser un buen paso, no dejarnos llevar por la marea de desinformación que comienza a desdibujar la línea entre lo falso y lo verdadero, otro paso necesario. Jugar sucio puede ser tentador en un principio, una fácil y rentable estrategia, pero que muy rápidamente no solo se nos puede venir en contra, sino que dejarnos sin estrategias para defendernos.

En última instancia, tené cuidado, ellos tienen ojos en todos lados 👀 👀 👀

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