Por qué los veganos tienen razón

A menudo, quienes se promocionan como interesados en “discutir ideas”, llevar a cabo ejercicios de pensamiento investigando el mérito intelectual de lo impensable, no son sino los tímidos (si se quiere, cobardes) portadores de ideologías nefastas. Y en cierta manera es un insulto a quienes realmente quieren considerar ideas alocadas de una forma sobria, honesta y desinteresada. Esta no es sino la segunda entrega de una serie de ensayos en los que haré justamente ese ejercicio.

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El veganismo es un asunto complicado. Especialmente, si quiere pensarse no sólo como una decisión de consumo o como un gesto social, sino como una empresa profundamente moral motivada por un sentido de solidaridad y compasión hacia los animales. Full disclosure: Fui vegetariano desde los 15 hasta los 20 años. 

El vegetarianismo per se, tal como la militancia por la abstinencia de bebidas alcohólicas y drogas, es una idea modular. Puede cuadrar dentro del marxismo-leninismo, dentro del liberalismo, o dentro del fascismo. La única ideología que realmente contradice al vegetarianismo es el liberalismo de derecha, porque si un liberal de derecha pasa más de dos días sin hacer gala de su consumo de carne cruda, su pene podría llegar a caerse, y eso tendría un impacto casi irreversible en la economía de OnlyFans.

Por supuesto, estos posibles ensambles no sólo afectan las ideas alrededor del veganismo en cada caso, o cómo se supone que se llegaría a una “utopía vegana”, sino qué tan plausible esta realmente sea. Ciertos sectores parecerían tener su activismo vegano definido por una falta de piezas importantes del rompecabezas de la realidad, y esto no es una falla de individuos particulares, sino el producto de una sociedad profundamente desigual y en la que la mayoría de la gente tiene una cosmovisión de un radio de 10 cuadras desde su casa.

Como fuese, hay que separar los tantos: Una cosa es ser vegetariano, ovovegetariano, ovolactovegetariano, o pescetariano, negándose al consumo de ciertos o todos los productos alimenticios de origen animal. Otra muy distinta es ser vegano, negándose al consumo de todo producto con componentes de origen animal (desde una hamburguesa hasta un sweater de lana). Un vegano se niega a financiar la explotación animal en todas sus formas, y suele invitar a otros a hacer lo mismo. A su vez, para una comprensión más clara del asunto en cuestión, nos será útil reconocer otros dos términos, “antiespecismo” y, necesariamente, “especismo”. 

Por qué los antiespecistas tienen razón

Si bien algunos vegetarianos adoptan esta dieta por razones de salud (validadas o febles), medioambientales o sociales, lo que solemos llamar activismo “vegano” es en realidad activismo antiespecista. Básicamente, activismo por el reconocimiento de los seres de otras especies como de igual valor moral que los seres humanos. Como el mayor referente del antiespecismo en la actualidad, Peter Singer, arguye en el celebrado Liberación animal, no hay una característica que diferencie a los humanos del resto de las especies de tal manera que justifique su subordinación para con los humanos. Por ejemplo, en respuesta al argumento común de que los animales deben ser usados por los humanos a gusto porque son menos inteligentes, Singer pregunta:

“Si poseer un mayor grado de inteligencia no le da el derecho a un humano de utilizar a otro para sus propios fines, ¿Cómo puede esto darle el derecho a un humano de explotar a no-humanos?”

Más allá de lo que uno concluya o decida poner en práctica, es indudable que los antiespecistas tienen un punto. Y es más que valiosa su invitación a desnaturalizar, examinar y repensar nuestra relación con los animales. Donde las cosas comienzan a ponerse problemáticas es cuando se quiere traducir la realización de que nuestro trato para con los animales es cruel e injusto, en una praxis que pueda (y deba) ser replicada por todo el mundo.

Los límites de “votar con la billetera”

El tenor predominante del discurso antiespecista reduce el activismo a decisiones de consumo. Pero estas decisiones de consumo, prometidas como “libres de crueldad” (“cruelty-free”) presentan tres puntos débiles:

  • Son inaccesibles para la enorme mayoría de la gente, que es pobre o de bajos recursos. Mantener una dieta 100% libre de productos de origen animal puede ser sencilla para quienes viven en centros urbanos, tienen ingresos por encima de su costo de vida actual y cuentan con el tiempo necesario (o  la ayuda necesaria) para preparar comida en casa, desde cero.
  • No hay consumo ético bajo el capitalismo. Muchos productos de origen vegetal son posibles gracias a la esclavitud de niños y adultos en países subdesarrollados. Un ejemplo es el chocolate. Otros productos son la causal de daño palpable al medio ambiente. Un ejemplo es el aceite de palma. El factory farming es aberrante, pero tambien deben reconocerse y problematizarse estas otras facetas aberrantes de la producción de alimentos. Por otra parte, muchas de las novelty fruits que seducen a los naturistas de altos ingresos llegan a sus mesas a fuerza de pura contaminación.
  • Las empresas diversifican su producción: La misma compañía, o el mismo conglomerado puede producir tanto queso de vaca como queso vegano. Tanto el sector vegano como la producción de productos de origen animal están creciendo. 

¿Conclusiones?

Considerar sobriamente las propuestas del veganismo puede ser un gran primer paso para comenzar a comprender el sufrimiento que cuesta nuestro sistema de producción. Pero, comenzamos a ver un patrón a través de los movimientos de esta índole, que es su vulnerabilidad a la cooptación del mercado. Entonces, el activismo se vuelve no sólo ineficiente, sino también excluyente. La noblez se compra y se convierte en una marca de clase.

Dejar de consumir productos de origen animal es una decisión personal noble, pero que uno debe estar en condiciones socioeconómicas de tomar. Otro elemento a considerar en otro momento es el rol de la industria ganadera como empleador. Si los lobbies correspondientes fuesen pulverizados por un rayo neutrónico, los corazones de los políticos se voltearan y la cría de bovinos para consumo pasase a ser ilegal mañana en todo el mundo, ¿Qué haríamos con la mano de obra? ¿La mera abolición de la producción ganadera mejoraría las vidas de quienes trabajan en la industria ganadera? La liberación animal es una empresa noble, que debería ir mano en mano con la liberación humana.


Fé de erratas: En una versión anterior de este artículo, se decía que Singer planteaba que los humanos y los animales tenían igual valor moral. No es el caso. Esta impresición fue debidamente señalada e inmediatamente corregida.

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2 comentarios en “Por qué los veganos tienen razón”

  1. Felicitaciones. Un artículo lo suficientemente objetivo como para que un vegano como en mí caso se disponga a una opinión.
    En relación a lo complicado de resolver una dieta vegana para sectores sociales de menores recursos sería bueno investigar que come esa gente hoy? Tienen acceso a carrnes o lácteos y no a frutas y legumbres? De que se alimentan los animales que sirven de alimento? No sería desde un punto de vista socioeconómico más eficiente darle esos granos a los seres humanos que más lo necesitan?
    Para terminar pienso que llevar una alimentación vegana no carece de impacto en el medioambiente pero este es sin duda menor que las alternativas. Es el paso necesario para cambiar el mundo y empieza tres veces al día eligiendo que comer.

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  2. Hola! En base a tu artículo puedo poner el foco del cambio en las personas no humanas y dejar de lado si es costoso, no tenemos tiempo etc. Porque esta de más decir que gastamos en cosas que no necesitamos y muchas veces mal gastamos nuestro tiempo así que poner ese limitante en el discurso no hace más que alejar a las personas a tomar decisiones “nobles” y lo pongo entre comillas porque a menos que seas un bebé no hay nada de noble en humano adolescente, adulto o anciano ya que distamos mucho de ese calificativo lo digo en orientación a nuestro interactuar con todos los integrantes no humanos de este planeta. El veganismo es justicia y no más que eso, lo digo porque el ser vegano puede no coincidir con una persona que ama a los animales sino una persona que cree en una ética y moral justa para todos los seres vivos. Igualemos los derechos hacia todos por igual.

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