Make the Web Ugly Again: Pura ideología

Una suave mañana, no hace mucho tiempo, confeccioné una pieza de arte performativo post-digital titulada “Bienvenidx al Bear Market. Consiste de un gráfico mostrando el S&P 500 en tiempo real, mientras una versión Vaporwave de “Africa” de Toto suena de fondo. Un Wojak padece tras el gráfico. El avatar desaparece mientras las sombras devoran la escena. 

“Bienvenidx al Bear Market” no puede ser apreciado en un dispositivo móvil. Y eso está bien – supongamos, por el momento. Tampoco puede ser apreciado plenamente con un adblock activado o con el autoplay desactivado. No tolera los requisitos de los navegadores modernos, no cumple con las expectativas del refinado usuario contemporáneo. Fue hecho con los estándares estéticos de una época pasada, pero contiene elementos de esta. También vale la pena mencionar que el markup es contemporáneo. No usé tablas donde podía usar divs. La transición del color de fondo es posible porque usé herramientas que no existían en la época a la que remito estéticamente.

En Los fantasmas de mi vida, Mark Fisher alude a los híbridos producidos por artistas como Amy Winehouse y Arctic Monkeys, que retoman el espíritu de décadas pasadas y confeccionan lo que parecen b-sides olvidados de ese período, pero con refinadísimas herramientas actuales. “Reaccionario” en lo estético, de vanguardia en lo tecnológico. En el caso de los músicos, esta canibalización del pasado se da por una falta de presente y una incapacidad de ver el futuro. Sin la posibilidad de encontrar un blues o un rock alternativo que resuene con las pasiones contemporáneas, parodiamos a nuestros antepasados, forjando nuestra identidad con sus herramientas conceptuales, pero con nuestras herramientas tecnológicas.

En el diseño web no hay una falta de presente. El problema no es que no sabemos cuál es la materialización de nuestra época, sino que su materialización toma lugar bajo reglas severas de qué es lo usable, qué es lo inteligente y qué es lo óptimo. No sabemos si hay un vacío por falta de imaginación (y, por lo que vemos en los márgenes, no lo hay), pero el mainstream empresarial demanda una impronta feble.

Tanto por la formación como por los condicionamientos de una serie de sistemas de castigos y recompensas gobernados por el mercado, nos enseñamos a arbitrar a favor de los estándares corporativos cuando nos debatimos nuestras propias decisiones. El problema de esta disciplina hoy en día no es que el futuro no está llegando y que el presente está vaciado. El problema es que estamos avanzando en una Ferrari con el freno roto hacia un futuro en el que todo se ve igual.

Esta es la primera pieza de una serie de materiales sobre la estética del internet, que confeccionaré para vuestrx disfrute/angustia.

Pura ideología

Historiografías del diseño de interfaces como disciplina a menudo toman como punto de partida la Primera Revolución Industrial y terminan con Steve Jobs sentado en el suelo de un apartamento sin amueblar, exhibiendo unas medias sucias y albergando la neurosis productiva que pervertiría a generaciones futuras. No los culpo. Entre más amplia es la definición de interfaz con la que uno trabaja, más rica parece volverse la realidad. 

No me interesa trazar el origen o las tendencias en el uso de términos como “experiencia de usuario” (a quien le interese: The Design of Everyday Things, Don Norman, 1998). Mi problema no está en el uso de los términos, sino en el discurso que los envuelve. El campo del diseño de experiencia de usuario (para la persona de a pie, el diseño de sitios web y apps) ha avanzado muchísimo en los últimos años. Esto no sólo se debe a un mejoramiento en las herramientas del diseñador, sino también a la estandarización de procesos y al establecimiento de buenas prácticas – buenas prácticas que tienen (o pretenden tener) fundamentos científicos, y que constituyen la ideología de la disciplina. Como todo corpus ideológico, son un homogeneizador silencioso. 

Hace un tiempo, Modus publicó un artículo en el que el Prof. Boris Müller de FH Postdam compartía un ejercicio en diseño retro que le había asignado a sus alumnos. Müller nota: 

“El diseño web hoy parece impulsado por límites técnicos e ideológicos en lugar de creatividad e ideas. Cada página consiste de contenedores dentro de contenedores dentro de contenedores; a veces texto, a veces imágenes. Nada es realmente diseñado, simplemente es asumido.” 

Pero, más allá del triunfo de lo formuleico, debe problematizarse quiénes establecen esas fórmulas y qué significan.

Por ejemplo, el Material Design de Google es un estándar de industria, constantemente reproducido por actores independientes.

Como bien planteó el diseñador Joao Rivero, en “Material Design Is a Political Choice”, el Material Design pretende una neutralidad similar a la que pretendía el modernismo. Es simplemente “una mejor manera de hacer las cosas”. Pero al adoptar el Material Design, estamos legitimando a Google como autoridad sobre cuál es la mejor (si no la única) manera de diseñar. Cuando reproducimos el Diseño Material, estamos asegurándonos de que el sentido común del internet en cuanto a diseño sea el de Google como empresa. Estamos convalidando, fortaleciendo y propagando la influencia de una corporación que aspira a ser monopólica.

Una plaga hermanada con el Diseño Material es la de ilustraciones infantilizantes. Como elaboré en un hilo de Twitter, hace un tiempo, estas ilustraciones no sólo pierden la gracia luego de la cuarta, quinta o decimonovena iteración, sino que también cumplen una función manipulativa, facilitando decisiones de compra con una estética que remite a la sencillez y al comfort de la infancia. Este tipo de ilustraciones también pueden encontrarse en soportes más insidiosos. Por ejemplo, en los videos que Amazon confeccionó para convencer a empleados hiperexplotados de que sindicalizarse era una mala idea. 

El diseño es un arma ideológica. 

¿Te gustamos? Vos también nos gustas.

Si disfrutas lo que hacemos, considerá invitarnos un café.

Invitame un café en cafecito.app

4 comentarios en “Make the Web Ugly Again: Pura ideología”

Deja un comentario