La cuesti贸n 馃叡锔弖ta

Una vez m谩s, se est谩 hablando sobre trabajo sexual. En esta ocasi贸n, a ra铆z de la decisi贸n del equipo de marketing de cierta celebrada chantuse local, de promocionar su nuevo delito s贸nico con gr谩ficas callejeras de estilo similar al de los anuncios de trabajadoras sexuales.

El feminismo abolicionista, por lo general, plantea que la prostituci贸n es inherentemente nociva. Para comenzar, para quien la practica. No es trabajo, es una suerte de tortura autoinflingida. Es un acuerdo mediante el cual una mujer, forzada por sus circunstancias, se pone a disposici贸n de un tercero para ser violada a cambio de dinero. Hay un juego de espejos oximor贸nico all铆: La violaci贸n es, necesariamente, la violaci贸n del consentimiento, de la voluntad ajena. Alguien no puede consentir a ser violado porque ser violado es que alguien act煤e contra su voluntad. Pero, bien puede arg眉irse que, si alguien consiente a un acto porque negarse lo condenar谩 a morir de hambre, no se trata de un consentimiento leg铆timo, sino de una suerte de extorsi贸n.

Ver la mec谩nica de la prostituci贸n independiente as铆 me resulta un tanto enrevesado. Es una contorsi贸n ret贸rica que pronto puede ser empleada para invalidar las voluntades de quienes hacen algo que a uno no le gusta. 

El planteo del abolicionismo puede sintetizarse en dos direcciones: 

a. 鈥淓l trabajo sexual nunca es una elecci贸n v谩lida.鈥

Ante esto no puedo sino preguntar por qu茅. 驴Por qu茅 alguien no deber铆a poder elegir eso para s铆 mismo? Y, 驴Qu茅 hay de quienes juran y perjuran que s铆 est谩n eligiendo, que su voto no es no-negativo, sino positivo? 驴Qu茅 hay de quienes tienen opciones, las sopesan y se dan cuenta de que la prostituci贸n es lo m谩s conveniente para ellos? 驴Son idiotas? 驴Son ni帽os adultos que no deber铆an tener poder de decisi贸n sobre su propia vida? 

b. 鈥淨uien elige en condiciones desesperadas, no est谩 eligiendo en serio. Tiene su voluntad sesgada por la escasez. El trabajador sexual elige la prostituci贸n como alguien pobre elige un trabajo en negro que paga 100 pesos por hora.鈥

Concuerdo, el contexto en el que uno est谩 limita sus opciones radicalmente. Pero, si alguien en serio tiene que elegir entre un trabajo precario en relaci贸n de dependencia y vender el culo qued谩ndose con el 100% de lo que cobra, 驴Qui茅n soy yo para argumentar a favor de la plusval铆a? 

Se argumenta, tambi茅n, que el trabajo sexual no es un trabajo digno. All铆 tenemos un problema: 驴Qu茅 es trabajo digno? He le铆do elaboraciones un tanto absurdas en las que se comparaba al trabajo sexual con ser molido a golpes por dinero. No es lo mismo鈥娾斺奺l sexo no es tan lesivo como una paliza, y los mismos trabajadores sexuales expresan que, durante las negociaciones previas con el cliente, deciden cu谩les ser谩n los l铆mites del asunto. Un blanqueamiento legal del trabajo sexual podr铆a, eventualmente, facilitar la denuncia y el procesamiento de quienes no cumplan con ese acuerdo.

Por otra parte, imaginar al trabajador sexual como alguien que est谩 dispuesto a ser asesinado por dinero es deshonesto y peligroso. Se asume un grado de desesperaci贸n final que roza con la insan铆a.

Regular el trabajo sexual tampoco ser铆a una soluci贸n a prueba de balas. Especialmente en Argentina, donde hay una brecha siempre creciente entre la legislaci贸n y la realidad. Por otra parte, un sistema de licencias puede generar redes de poder injustas, una suerte de proxenetismo burocr谩tico. 

Por supuesto, la evaluaci贸n de soluciones regulatorias ser铆a una instancia superadora. Actualmente, la conversaci贸n descansa sobre dos desacuerdos fundamentales, fundacionales, dir铆a, que rara vez se tocan, y que son constantemente pisados por una bater铆a de cr贸nicas 铆ntimas y juicios de car谩cter. Se discute el trabajo sexual porque no se est谩 de acuerdo sobre qu茅 es trabajo digno, y porque no se est谩 de acuerdo sobre qu茅 significa el sexo, sobre qu茅 es, sobre qu茅 funci贸n puede o no puede cumplir. 

Pero, por supuesto, no voy a meramente llamarme 鈥渞egulacionista鈥 y desearles buenas noches.

Mi padre creci贸 en m谩s o menos la misma clase media-alta con aspiraciones en la que yo crec铆. Pas贸 su adolescencia en este mismo barrio. Sus c铆rculos no eran los mimos que los m铆os, por supuesto, pero eran demogr谩ficamente equiparables. No conoci贸 a una sola trabajadora sexual nunca. Yo conozco a cinco. Las mismas muchachas que trabajaban como secretarias de m茅dicos, o manteniendo los n煤meros de alg煤n negocio local, o bien incursionando en la docencia, encontraron como la salida laboral m谩s conveniente el trabajo sexual.

Los reaccionarios plantear谩n que esto se debe a la ideologu铆a de gu茅nero, a cierta nueva y ponzo帽osa laxedad sexual, etc茅tera, etc茅tera. No, se帽ores: Es la econom铆a. Cuba siempre fue una sociedad tremendamente conservadora en lo sexual, y la prostituci贸n est谩 en auge desde hace d茅cadas. Si uno confecciona una suerte de mapamundi de zonas rojas 鈥減r贸speras鈥, encontrar谩 una muy cuestionable correlaci贸n prostituci贸n-progresismo cultural y una fuert铆sima correlaci贸n entre la prostituci贸n y la precariedad. 

Si, en nuestra tan golpeada Arguentina, encontrar un trabajo en blanco que pague bien, respete d铆as de estudio y resulte en una vida vivible es casi imposible, el trabajo sexual鈥娾斺妔ea tener una cuenta de OnlyFans o chupar pijas鈥娾斺妔e vuelve la opci贸n preferible para alguna gente. 

Este art铆culo mutar铆a en la pseudo-tesina de un alcoh贸lico si me explayase sobre la situaci贸n del colectivo trans. Conozco mujeres trans que prefirieron la prostituci贸n a un 鈥渢rabajo convencional鈥. Tambi茅n s茅 que la enorme mayor铆a de las trabajadoras sexuales trans no se prostituyen porque quieren. Se prostituyen porque nadie est谩 dispuesto a emplearlas, y quienes transicionaron j贸venes, por lo general, fueron expulsadas de sus hogares y del sistema educativo tan temprano que no pudieron hacerse del capital cultural como para poder emprender algo por su cuenta. La prostituci贸n es la opci贸n mayoritaria porque las instituciones educativas y laborales expulsan a las personas trans en masse, especialmente, a quienes no est谩n econ贸micamente privilegiadas .

Incluso si uno considera que el trabajo sexual es algo contra lo que luchar, tratar a los trabajadores sexuales como si fueran est煤pidos o como si fueran c贸mplices necesarios del tr谩fico humano no resolver谩 nada. Como siempre, hay que hablar de las condiciones materiales de existencia. 

El trabajo sexual tampoco es una panacea empoderante, como he visto a algunos discutir. Cit谩ndome a m铆 mismo:

鈥溾or el tipo de trabajo del que se trata, por lo implica el servicio, creo que es necesario ser sensible al respecto. De la misma manera, creo que es necesario ser sensible sobre la pornograf铆a o las drogas. No quiero decir que sean rubros Malos, sat谩nicos, o que deban prohibirse, pero merecen un tratamiento particularmente cuidadoso e inteligente porque muchas cosas pueden salir mal.

Tambien tengo un problema con la celebraci贸n unidemensional del trabajo sexual, como tengo un problema con quienes celebran indulgentemente cualquier otra forma de trabajo en estas circunstancias tan tristes.

Reniego de la idea del trabajo sexual como un mecanismo de empoderamiento femenino y liberaci贸n. La liberaci贸n no deber铆a ser una empresa individual, sino colectiva. No est谩 reprimido uno en cuanto individuo, sino uno en cuando miembro de una casta. Y no est谩 solo en esa condici贸n. Si las estructuras opresivas siguen existiendo, pero uno se siente libre, ha tomado una posici贸n favorable. Bien por uno, pero no cambi贸 nada鈥︹

El texto contin煤a, e invito a quienes ardan por mi genio no-remunerado, a revisitarlo aqu铆

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