¿Está bien ser blanco? [EDET N°009]

Esta es la novena entrega de El diablo encuentra trabajo, semanario en el que Aaron Marco Arias (quien escribe ahora en tercera persona) analiza algunos hitos del discurso online que le llamaron la atención durante la semana concluyente. Su entrega anterior está disponible acá


Uno de mis hábitos más sólidos es el de decir cosas obvias. Me indulgiré en él, una vez más: Joe Biden no está en condiciones de ser candidato a nada y quienes impulsan su candidatura deberían estar avergonzados.

Pero, en esta ocasión, no haré un recorrido burlón por el ridículo anecdotario de la campaña de Biden. Me interesa tratar un pequeño suceso muy reciente, que debería ser interpretado, no tanto como evidencia del devastador efecto que el envejecimiento celular tuvo en el candidato, sino más bien de los intereses beneficiados por su campaña.

Hace algunos días, en un acto de campaña delirante, el consistentemente incoherente candidato arrojó la frase “Our culture is not imported from some African nation (…) it’s our European culture.”

Esto puede ser interpretado como una mera declaración factual — Si uno no sabe de historia y cree que las palabras son meramente sucesiones de sonidos sin un significado real, función o efecto.

Al día siguiente del suceso, #itsokaytobewhite (#estabienserblanco), un dog whistle neo-nazi fue Trending Topic a nivel mundial. 

No pretendo trazar una relación causa-consecuencia entre las cuestionables palabras de Biden y el hashtag, pero la gravedad de la declaración de Biden, su carácter real, no puede ser comprendido si no se conoce el contexto cultural en el que se expresa. 

La idea de que Estados Unidos es, o debería ser, una nación blanca, está ganando tracción. Ya lo ha estado haciendo por un tiempo, pero estamos en vísperas de una crisis, y se necesita alguien a quién culpar, y se está comenzando a discutir, via Israel, el carácter de los judíos norteamericanos. 

Una sociedad profundamente racializada y crónicamente racista está comenzando a supurar discursos de odio en el mainstream

En este contexto, y con el neofascismo yankee reivindicándose como europeo, Ol’ Joe arroja que EEUU es una nación de “cultura europea”. Si tuviera un par de pelotas o más drogas de prescipción encima, bien podría haber dicho que EEUU es una nación blanca.

Pero, antes de tratar la respuesta peligrosamente ingenua que tuvieron algunos centristas, quiero abordar por qué lo que dijo Biden está mal. 

El mito de la norteamérica blanca 

¿Qué es la cultura norteamericana? ¿Hay una sola? ¿Es europea?

Vender la cultura norteamericana como una importación europea es negar los doscientos años de producción cultural que hicieron a EEUU un estandarte. Si bien los productos son el resultado de sus condiciones de producción, y no puede negarse el rol del imperialismo en la consolidación del poderío cultural yankee, Truman Capote es un escritor de puta madre. Andy Warhol fue un pionero. Louis Armstrong era un músico formidable. 

Incluso cuando nos alejamos del establishment cultural, de los íconos que se arrojan en los listados de pasquines pseudo-intelectuales, vamos a encontrar una producción cultural extraordinaria. Quienes reportaron desde “the underbelly”, desde la norteamérica carente y profunda, lo hicieron con una brillantez envidiable. Me refiero aquí por ejemplo, a la música de Abner Jay y a las obras de James Baldwin, a Raymond Carver y al southern gothic.

Decir que la cultura norteamericana es una importación europea, que no es africana, que no es asiática, es negar Nueva York, es negar el Harlem Renaissance, es negar el blues, es negar la Americana y poner una mentira en los labios de la historia. Es una burrada. 

Pero, más allá de eso…

Centrismo patológico

… fingir que se trata de una mera declaración factual, sin una connotación ulterior, es inocente.

Es casi tan inocente como creer que “It’s okay to be white” es una mera declaración factual. ¡Por supuesto está bien ser blanco! ¡¿Quién lo está negando?!

Quienes se sienten amenazados y discriminados por ser blancos consideran que la diversidad es un ataque a la pureza racial de su nación. Ven en la representación de minorías raciales y sexuales en los medios de comunicación, una amenaza a su integridad y a su futuro.

Los racistas dependen de la segregación y el aislacionismo, de la ghettificación, para vender su narrativa histérica. ¿Cómo puedo creer que los negros son subhumanos si conozco, aprecio, y admiro a gente negra? ¿Cómo puedo creer que los judíos son viles si estoy enamorado de una muchacha judía? ¿Cómo pueden venderme que los homosexuales y transexuales son degenerados si tengo amigos LGBT?

“It’s okay to be white” es la síntesis de una narración que plantea a las personas blancas como víctimas — como víctimas de hostigamiento mediático, si no de genocidio. Por supuesto, la idea de que el mestizaje es genocidio es absolutamente idiota. Jreg lo explica hilarantemente en el siguiente video, “Reverse ethnostate || Race accelerationism” (“Etnoestado a la inversa || Aceleracionismo racial”):

Este es mi pequeño aporte a la discusión, mi despreciable aporte. No pretendamos que las cosas sólo significan lo que parecen significar, no nos ceguemos al contexto, no ejerzamos caridad intelectual hacia un grupo que no hace más que demostrar una y otra vez que su retórica es demencial y que su función es destructiva. 

Mañana por la mañana hablaremos de astrología feminista. Que duerman bien.

Aaaah, por cierto: 

Al parecer habrá una guerra. Adjunto una pésima ilustración de Ben Garrison que la historia probaría errada.

El fascismo es una estafa. Para más información sobre la guerra que aún no ocurrió, de parte de alguien que no sabía que iba a ocurrir, recomiendo revisitar “Drone Strikes in the Hamptons”, un artículo que no sólo es relevante y elocuente, sino también de mi autoría.

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