El diablo encuentra trabajo – N°003

Apenas vamos por la tercera entrega y ya temo ser redundante. Esta semana, El Discurso™ fue un tanto… ¿Opaco? Pero, oh bueno — Ya he hecho un compromiso, y la consistencia es vista como virtuosa, incluso cuando es consistencia en el error. Esto no puede sino recordarme a cierta observación brillante que hizo Nabokov en El libro impublicable

Como fuese, estos son los temas que llamaron mi atención esta semana:

Dormir con otres

Una jovencita a quien uno podría referirse como “una twittera famosa” compartió una captura de pantalla de una conversación en la que un interés romántico la rechazaba por ser trans.

La imagen fue difundida,y hubo una nueva manifestación en mis cercanías de una discusión que nunca termina, y que siempre está dándose en algún lado: ¿Es transfóbico no querer acostarse con gente trans? 

Siento que abordar el asunto y “deconstruír el deseo” es necesario, pero hay una diferencia entre lo abstracto, lo académico, el ejercicio intelectual, y cómo deban ser leídas instancias individuales. No creo que todos quienes se niegan a acostarse con personas trans lo hagan porque no creen lo que ellas dicen sobre sí mismas. Por lo tanto, en ciertos casos, condenar como transfóbico a alguien que se niega a acostarse con una persona trans, es como condenar a alguien por negarse a acostarse con alguien que no le atrae por cualquier caracaterística física.

El hecho de que los hombres cishet que se sienten atraídos hacia mujeres trans tengan que lidiar con un estigma, con ser leídos por ciertos sectores como homosexuales — y, por lo tanto, como hombres defectuosos — es asunto otro. El hecho de que muchos hombres no vean a las mujeres trans como mujeres, sino como hombres que intentan engañarlos, y que respondan a sus avances con violencia, también es otro asunto. 

Pero todo esto coexiste bajo la misma cultura: Gente que simplemente no se siente atraída hacia mujeres trans, gente que es transfóbica, y gente que teme al estigma. Por otra parte, alguien puede pasar de una posición a otra. Por ejemplo, hombres que temen al estigma pero se relacionan con mujeres trans pueden, bajo presión de su entorno, comenzar a sentirse inseguros sobre su masculinidad, totemizar a la mujer trans con la que salen, y atacarla en un intento de matar algo que creen que está mal en ellos.

En Twitter es, si no imposible, muy difícil tener una conversación matizada, una conversación que invite a abordar estos asuntos caso por caso, pero considerando que uno es uno y sus circunstancias. Lo más parecido a un “actionable tip” que puedo dar en este aspecto es que un tipo al que una mujer trans le tiene que explicar su identidad, un tipo al que una mujer trans tiene que convencer de quién es, probablemente vaya a ser poco feliz, engorroso, en otras facetas de la relación. 

La idea de que, en base a la opinión de uno sobre un tema particular, pueden predecirse acertadamente sus opiniones sobre una miríada de otros asuntos, cuando es tomada como dogma, es estúpida y perniciosa. Pero puede ser útil en ciertas instancias de la vida personal. 

Sex Work, etc. etc.

Rara vez estoy en desacuerdo con mi pareja. Uno de nuestros frentes de discusión, en el último tiempo, ha sido si vale la pena prestarle atención a Aimee Terese. 

Esta semana, entre volcanic-hot takes, propuso algo interesante: 

Por mi parte, estoy completamente a favor de la legalización del trabajo sexual. La considero la mejor manera de darle a las trabajadoras sexuales un marco de protección del abuso policial y acceso a ciertos derechos laborales básicos, y de crear mejores mecanismos para la detección de la trata. Pero tengo un problema con quienes celebran indulgentemente el trabajo sexual. 

Para comenzar, por el tipo de trabajo del que se trata, por lo implica el servicio, creo que es necesario ser sensible al respecto. De la misma manera, creo que es necesario ser sensible sobre la pornografía o las drogas. No quiero decir que sean rubros Malos, satánicos, o que deban prohibirse, pero merecen un tratamiento particularmente cuidadoso e inteligente porque muchas cosas pueden salir mal. 

Tambien tengo un problema con la celebración unidemensional del trabajo sexual, como tengo un problema con quienes celebran indulgentemente cualquier otra forma de trabajo en estas circunstancias tan tristes.

Reniego de la idea del trabajo sexual como un mecanismo de empoderamiento femenino y liberación. La liberación no debería ser una empresa individual, sino colectiva. No está reprimido uno en cuanto individuo, sino uno en cuando miembro de una casta. Y no está solo en esa condición. Si las estructuras opresivas siguen existiendo, pero uno se siente libre, ha tomado una posición favorable. Bien por uno, pero no cambió nada. 

Con esto no quiero condenar a los trabajadores sexuales en cuánto gente, o a aquellos que prefirieron el trabajo sexual a un empleo “convencional”. Pero buena parte del discurso celebratorio del trabajo sexual suena y se siente como alienación capitalista en esteroides. Por ejemplo, hay una faceta discursiva que pretende reivindicar “vender lo que otros dan gratis”, como si todo sexo impago fuese un robo. Como si “el labor emocional” (término mal aplicado) que implican las relaciones afectivas fuese indigno por no involucrar una remuneración.

Ninguna forma de trabajo es realmente liberadora si las condiciones materiales no lo son. Siempre se está participando de estructuras opresivas, o se están reproduciendo estructuras opresivas. La comodificación del cuerpo no es anticapitalista, es hipercapitalista. 

¿Esto significa que nunca antes había existido la prostitución? ¿Esto significa que bajo el comunismo no había prostitutas? Todo lo contrario. Es la profesión más vieja del mundo por algo, siempre ha habido y habrá demanda de 🅱️utas. Y, bajo el capitalismo tardío, el trabajo sexual se empapa de las dinámicas del capitalismo tardío, es pro-status quo

¿Esto significa que los 🅱️utos y las 🅱️utas deban ser reprimidos y tener su oficio tratado como una enfermedad social? No, para nada. Trabajo en marketing. El marketing se empapa de las dinámicas del capitalismo tardío, es pro-status quo. ¿Creo que deba prohibírse el marketing? No — bueno, sí. Pero finjamos que no. Es interesante que el discurso sobre la prostitución tome ese tono celebratorio, y lo abordo con el escepticismo con el que lo haría de tratarse de cualquier otro empleo. 

Se trata ser freelancer en términos comparables, como la panacea, la liberación, “ser tu propio jefe”, una suerte de empresario que no explota la fuerza de trabajo ajena (o que, eventualmente, lo hará pero por su propio mérito), etcétera. Algunos eligen ser freelancers montados sobre ese imaginario, y desde cierto privilegio de clase. Ellos tienen, justamente, mayores posibilidades de encarnar ese ideal. Otros ni siquiera eligen trabajar así: No tienen otra opción que lo que, al fin y al cabo, es trabajo precarizado. 

Con la prostitución sucede algo similar. Quienes dejaron un trabajo de oficina para coger por dinero en un departamento que le sobra a sus padres lo pueden ver como liberador. Quienes, siendo de clase trabajadora, lo prefirieron a trabajar en una fábrica, lo eligieron, también pueden verlo como algo liberador. Quienes comenzaron desde una posición mucho más precaria, eligiéndolo porque la otra opción era el hambre, lo sienten como algo de lo que escapar. 

Tanto como debe problematizarse ser freelancer, debe problematizarse ser 🅱️uta.

Mon-Chan & The NeoLib Army

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No me sorprende en absoluto que la protesta performática de Mon Laferte haya resultado ser parte de una campaña de marketing. Es doloroso ver cómo, desde la “izquierda” mainstream se bastardean, se prostituyen causas valiosas. Hay que drenar el pantano. Hay que nacer de nuevo. 

El hecho de que se haya reparado más a menudo en cierto dibujo que un otaku hizo, mostrando una Mon Laferte hipersexual, con exuberantes senos, etcétera, etcétera, que en el hecho de que hemos sido engañados tampoco me sorprende. Deberíamos redirigir nuestra indignación.

No tema, lector/x, que El Discurso ™ alrededor del pene de Gastón Pauls haya sido obviado por esta redacción. Estaremos publicando una pieza al respecto el día de mañana.

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