A la luz del reciente video de nuestra Señora Madre

A la luz del reciente video de nuestra Señora Madre, Contrapoints: ‘’Men’’, es interesante continuar la discusión sobre la masculinidad y su futuro. 


En el video, Natalie Wynn introduce la idea de que, ante la crisis identitaria que atravesamos, el sistema que definía los roles de género está roto, nos queda chico y debe ser reemplazado. Las grandes afirmaciones como ‘’todos los hombres son creados iguales’’ –siempre que seas súper rico y blanco- se han agotado. Lo que nos deja de cara a la tarea de construír el futuro.


Natalie concluye que es necesaria una masculinidad positiva, pero que no puede ser ella quien determine qué aspecto tiene, ya que no es un hombre. Esto es algo que los hombres deben decidir entre ellos. Lo que nos lleva a la necesidad de un movimiento de hombres, equiparable al feminismo, pero paralelo, que no se desprenda ni dependa de él, que reconfigure y vuelva a pensar los roles de la masculinidad en la sociedad. Entiendo que la idea es un poco polémica y puede desatar el enojo de sectores feministas, no puedo culparles, hasta ahora no ha habido un movimiento de hombres que le haga justicia a este proyecto. Pero puede haberlo, sin embargo.


Un dato de color es que el término ‘’masculinidad toxica’’ no provino originalmente del feminismo. Un precursor de lo que ahora es el llamado movimiento de los Derechos de los Hombres, el Movimiento de los Hombres Mitopoéticos, definió la “masculinidad tóxica” como todo lo que se opone a lo que denominaron “masculinidad profunda”. Donde la “masculinidad tóxica” era todo el comportamiento indeseable o autodestructivo que la sociedad fomenta en los hombres, la “masculinidad profunda” era todo lo bueno del papel tradicional de género. Hizo hincapié en la autosuficiencia, la independencia, la fuerza y el deber de ayudar y proveer a los más débiles.


Ahora bien, hay algunos problemas, no con el término en sí, sino con el grupo que lo creó. Sus puntos de vista sobre género, sexualidad y otros temas son anticuados, para decirlo MUY a la ligera. Parte del problema que tengo con esto es que (falsamente, obvio) implica que, donde la feminidad es el “opuesto” de la masculinidad, esos rasgos no están presentes en alguien que tiende a un comportamiento más femenino. O peor, expresan activamente lo contrario de estas virtudes. La idea de darle un rol positivo a los hombres es diametralmente opuesta a rescatar los modos del Siglo XVII. Dejemos al Rey Sol en los cuadros de las paredes de Versalles, muchas gracias.


En los ambientes progresistas que transito, la narrativa que recibo sobre la feminidad toxica es que es un problema socialmente impuesto de manera sistemática y que, para convertirnos en individuas más saludables e independientes debemos luchar contra este sistema.Pero la única narrativa que he visto sobre la masculinidad toxica es que: ‘’es un problema, paren de ser como son’’. No existe un segundo paso, no hay un “y así es como se ve un reemplazo positivo”. Sólo este conocimiento de que la masculinidad está rota, pero no hay propuestas sobre qué conjunto de expectativas deberían reemplazarla.


Natalie tenía razón al afirmar que los hombres mismos son responsables de construir formas alternativas y positivas de masculinidad. Sin embargo, con eso en mente, creo que un aspecto bastante subestimado de la masculinidad tóxica son las formas en que estas normas, estereotipos, comportamientos y costumbres son perpetuadas y aplicadas por las propias mujeres, particularmente las mujeres cis-heterosexuales. 
En un principio, se piensa que nos complace la caballerosidad, luego nos ofendemos porque un hombre piensa que necesitamos ayuda. Desearíamos que los hombres fuesen más abiertos emocionalmente, pero no lo pedimos ni lo charlamos. Creo que de esto se trata: expectativas. Mucha gente está de acuerdo en que el viejo paradigma no es saludable, pero falla en proponer un ideal nuevo, ¿qué mejores expectativas reemplazarán a las viejas? Supongo que es tan importante para las mujeres tener un sentido de masculinidad saludable y positiva como para los hombres.


Idealmente, el trabajo sería sobre comportamientos constructivos, sin género, ya que no hay muchas razones para separarlos de manera binaria. Pero sí entiendo que es necesario para una transición de uno a otro sistema, que se vaya gradualmente. En ese sentido, diría que se trata más de definir qué falta en la masculinidad (como el siguiente paso, después de definir qué está mal a través del concepto de masculinidad tóxica) y centrarse en esas cualidades para que sean aceptables para las personas masculinas. 


Parte de lo que creo que el feminismo ha aportado a la identidad femenina es esta idea de que ser femeninx puede incluir estas virtudes que históricamente se han atribuido predominantemente a los hombres; esencialmente abrazando el equilibrio de ambos lados en lugar de centrarse en la distinción entre ellos. Podría ser útil en esta discusión observar cómo la definición de masculinidad también se puede ampliar para exaltar las virtudes tradicionalmente “femeninas”, en lugar de tratar de reducir la lista de rasgos tradicionalmente masculinos a aquellos que se consideran “buenos” y suprimir todo lo demás.


Por último, es importante tener siempre presente que estamos tratando con costados de nuestra persona que acarrean incontables frustraciones, ansiedades y cuestiones no resueltas de nosotrxs mismxs, como individuxs y como sociedad. Debemos tener paciencia y bondad o dejaremos el futuro en las manos de quienes solo buscan impedirlo. 

Sureña casi Licenciada en Relaciones Internacionales y pesimista como Tolkien.

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