Los ojos del Tordo

En un principio, se anunció que la presentación de la candidatura de José Luis Espert a la presidencia tomaría lugar en el Estadio Ferro, el domingo 30 de junio. Tras el tira y afloje con quiebre de alianzas sobre el que probablemente ya estén informados, el acto fue reprogramado para el día de hoy, 14 de julio, en el mismo horario y lugar que su primer intento.
Al entrar y al salir de la cancha de basketball donde el asunto se desarrollaría, fuimos acosados un total de seis veces por quienes, con un sentido de urgencia incomprensible y un discurso por demás insuficiente, nos exhortaron a afiliarnos al Partido Libertario.
Una buena cantidad de gente, mayoritariamente joven, fue a darle su apoyo al político que tal vez mejor performance tiene en ese rango etario de la clase media urbana.
Ingresamos para escuchar la última mitad del discurso del precandidato a Gobiernador de la Provincia de Buenos Aires Guillermo Castello. Lo sucedió Nazareno Etchepare, precandidato a Diputado Nacional por Ciudad Autónoma de Buenos Aires, anunciado como personalidad vital para la empresa electoral de Espert y para el Partido Despertar.
No puedo obviar cierto comiquísimo detalle: Etchepare condenó la traición de Asseff, exhaltando la lealtad de Jorge Bonnaci, filonazi formado por Aldo Rico e ícono del Partido del Campo Popular, apodado por un colega muy elocuente como un “broker de listas”, por su pragmatismo ideológico y habilidad de negociación.
Etchepare, como Espert y quien lo precedió, refirió a “las ideas de la libertad y el sentido común”. También denunció que los medios ignoran al Partido Despertar y pidió que la concurrencia utilizase las redes sociales para expresar su apoyo.
Fue Etchepare quien anunció la próxima ponencia de “[sic] El Hulk de la Política”.
Sonó el tema principal de Rocky III. Espert subió, desde una para nada espectacular primera fila, siendo visible en todo momento y desde todos los ángulos. Hizo un pequeño racconto de su carrera como académico, para luego hablar de las vicisitudes que se presentaron previo al cierre de listas. Sin dudas éste es el punto más débil del armado liberal local: la dificultad de afincarse como fuerza política autónoma, sin requerir de estructuras partidarias ajenas. En este sentido, la pequeña multitud que hay reunida es un dato alentador para sus aspiraciones a futuro: siendo el único partido referente de la centroderecha liberal, podemos pensar que su techo de votantes aún no fue alcanzado.
Espert denunció una “falsa grieta”, mediante la cual se pretendía forzar a la gente a elegir entre una “demente multiprocesada” y “un chiquilín, un acomplejado”, cuya carrera política se basa en un deseo de probar que “su padre muerto” estaba equivocado.
Espert propuso retornar a “las ideas de la libertad y el sentido común”, que las obras sociales dejen de estar a cargo de los sindicatos, cosa que “no sucede en ningún país del mundo” y es poco efectiva en términos de costos. También propuso bajar el gasto impositivo y limitar el derecho a huelga de los docentes. Hizo una pequeña reseña autobiográfica: En su Pergamino natal, su padre español no le enseñó las ideas de la libertad, pero sí sus hermanas, “las ideas del mérito”.
Continuó prometiendo que metería preso a Moyano por estorbar el paso con sus manifestaciones, y que todos los que lo acusan de kirchnerista terminarían presos también, por corruptos: en los papeles, imposible,si creemos que existe tal cosa como una República, pero muy efectivo para catalizar la furia generalizada (y bastante bien fundada) que hay contra la corporación política hoy por hoy. Los encantadores vocativos y la interpidez condenatoria fueron los pilares del discurso de Espert, más cómico que inspirador. José Luis quiere saciar la sed de sangre de la clase media.
La ausencia de un programa político homogéneo es una característica común en todos los partidos de la Argentina, aunque en éste caso no dañe demasiado la propuesta, considerándola aún joven y, en algún punto, desconocida para el gran público. Pero sí padece la deficiencia que creemos central en los partidos minoritarios, las pocas propuestas que tiene no están al alcance de su praxis política.
No recuerdo muy bien qué fue lo último que dijo. Se desinfló antes de terminar, al grito de “Viva la libertad”. Papel maché. Todos se fueron.

Por Aaron Marco Arias & Sofía Vázquez

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