Hay que arremangarse

“La calidad teatral del mundo político se había tornado tan patente, que el teatro podía aparecer como el reinado de la realidad.”

– Hannah Arendt

Si trazamos una línea cronológica de los debates paradigmáticos – y los paradigmas mismos – de las Relaciones Internacionales notamos al instante que estos llegan a la entrada década del ’90.  

Esto vuelve evidente una cuestión que consideramos clave: hoy en día, en las vísperas del centenario de nuestra disciplina científica, los modelos que utilizamos para comprender al mundo se nos han quedado cortos.  

Nos encontramos incapacitados para fundar nuevos paradigmas por fuera de lo que se ha construido, lo que no implica la negación entera de lo anterior, sino una construcción nueva con elementos del pasado. Un verdadero trabajo hegeliano, donde recolectemos de cada momento pasado aquellos retazos significativos y útiles que podamos utilizar hoy. Paradigmas que contesten qué esté pasando hoy en este mundo hipertecnologizado donde lo natural no es más que la dilución de lo artificial, un mundo hipercomunicado con un acceso a la información completamente ilimitado, tanto que ha creado, paradójicamente, apatía, ignorancia y grandes índices de analfabetismo en países periféricos. 

Las guerras tecnológicas y el tráfico desmedido de armas (armas que sabemos bien quienes las fabrican y quienes las comercian), una gran desilusión con los sistemas democráticos liberales que comenzaron a gestarse en el período de la ilustración. Pero que no se blanquea, como si hubiera cierta vergüenza o temor en desilusionar a alguna institución democrática y viceversa. Para ejemplificar esto, Slavoj Zizek plantea la paradoja de la familia en navidad, donde los padres no les dicen a sus hijos que Papá Noel no existe para no desilusionarlos, y los niños no les dicen a los padres que ya saben que Papá Noel no existe para no desilusionarlos a ellos tampoco, y conseguir los regalos. La combinación de los ya mencionados factores deviene en la aparición de sectores sociales que se plantean como alternativa, que han sabido reutilizar discursos de la década del 30 y amalgamar distintas facciones conservadoras, materializarse en acciones concretas – movimientos alt-right, marchas con esvásticas nazis, el ‘’accidente’’ en Charlottesville, e incontables otros -.  

Son discursos que no ocultan sus intenciones, ya lo dijo Hannah Arendt:  

“La propaganda nazi fue suficientemente ingeniosa como para transformar el antisemitismo en un principio de autodefinición y eliminarlo así de las fluctuaciones de la simple opinión. Usó la persuasión de la demagogia de masas sólo como un paso preparatorio, y jamás sobrestimó su influencia duradera, tanto en la oratoria como en la letra impresa. Esto proporcionó a las masas de individuos atomizados, indefinibles, inestables y fútiles, medios de autodefinición o identificación que no sólo restauraban algo del respeto propio que antiguamente habían hecho derivar de su función en la sociedad, sino que también crearon un tipo de falsa estabilidad que les convirtió en mejores candidatos para una organización.” – Hannah Arendt, Los Orígenes del Totalitarismo

 

La historia nos ha enseñado qué ocurre cuando no se le pone un freno de mano al extremismo. Luego de la Segunda Guerra Mundial, se creó la ONU, hoy queda chica. Debemos inventar algo más, pero antes de hacer desmedidamente en la atolondres de querer solucionardebemos tomarnos el tiempo necesario para pensartrazar líneas de acción coherentes ysobre todo, reconocer nuestros errores.  

 

Estamos fallando profundamente en la identificación de las problemáticas actuales, por demás peligrosas, relegándolas a algún tipo de estadio pasajero e irónico. Pero deben ser tomados en serio porque promueven una identificación política atomizada por fuera de las instituciones, sin filtro y sin nadie que matice la información. Ilustrativamente, podemos ver un paso del mundo Huxleiano a uno Orwelliano, el entumecimiento etílico de un mundo feliz que devendrá en una catástrofe de corte totalitaria. 

 

Pensamos que la problemática –con infinitas aristas- de Oriente Medio debe ser resuelta por medios occidentales. Nada más violento para las comunidades que aún viven de manera tribal. Condenamos a Irán por proporcionarle apoyo y entrenamiento militar a los yemeníes, pero no decimos ni pío de Trump vendiéndole publica y abiertamente 110 mil millones de dólares en armas a los saudíes. Seamos honestos. Nos desgarramos las vestiduras por una guerra que pareciera, hicimos nuestra, pero sin comprenderla del todo, y lo primero que hacemos es pedirle asistencia a la ONU – radicada en Estados Unidos – y las tropas americanas irrumpen en territorio yemení en enero de este año masacrando a una aldea entera, que nada tenía que ver con el movimiento hutí o con Al Qaeda.  

 

Acercándonos a nuestra geografía, esta nueva forma de actuar, esta nueva vanguardia de corte derechista conservador es la avanzadilla de una cúspide de poder bastante floja de papeles y acéfala, pero con un discurso de odio poderoso y amalgamador que supo disparar justo en el sentimentalismo de las clases más conservadoras y religiosas de América Latina, porque estos últimos son propensos a las interpretaciones literalizadas llenas de contenidos morales donde ven cualquier cosa que amenace instituciones como la familia como el enemigo. 

 

La maravillosa jugada de esta derecha es que rejuntan todo lo que estos sectores temen y detestan: el cuestionamiento de la sexualidad, la familia no institucionalizada, la posibilidad de aborto, la eutanasia, and so on. Lo importante, es que detrás de este discurso existe, no la intensión de un debate ideológico, sino la pretensión en términos de exterminio. Suena gracioso, pero la evidencia está al alcance de todo aquel que se tome el tiempo de interpretar la letra chica de cualquier noticiero. 

Es la responsabilidad de nuestra disciplina escrutar las aguas del pasado para encontrar las respuestas a futuro.  

2 comentarios en “Hay que arremangarse”

  1. Excelente Naza… dejame adjuntar esto…

    I am a patriot
    And I ain’t no communist
    And I ain’t no socialist
    And I ain’t no capitalist
    And I ain’t no imperialist
    And I ain’t no democrat
    So as fucking a republican either
    I only know one party
    And that is freedom

    I am, I am, I am
    I am a patriot
    And I love my country
    Because my county is all I know

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