La elección de Jair Bolsonaro, amante de la torturahomófobo, racista misógino y clasista, no es una desgracia exclusiva a los brasileños. Constituye un precedente preocupante, en un subcontinente donde teorías conspirativas reaccionarias, como aquella de “La ideología de género”, están ganando adeptos. Con el fracaso de los proyectos populistas de centro-izquierda que constituyeron “la oleada rosa”, un líder reaccionario en Estados Unidos, representatividad en crisis, precariedad económica, y nadie a quien culpar más que a nosotros mismos, el terreno está fértil para la germinación del autoritarismo. Los líderes derechistas reaccionarios, en el poder, no son sólo peligrosos por las medidas que podrían tomar, sino tambien por su empoderamiento de fascistas que siempre estuvieron allí, travestidos o silenciosos, y que ahora surgirán, como dicen los anglosajones, “desde debajo del maderaje”, enardecidos. El nombre de Bolsonaro fue gritado, hace escasos días, por fascistas, mientras asesinaban a puñaladas a una mujer transgénero.

¿Qué hacer ahora?

Mantenerse accesible y presentable

Hace un tiempo, Contrapoints produjo un video titulado “The Left” (“La Izquierda”), cuya introducción es una puesta escena en la que una fascista, y luego, una integrante de Antifa, hablan a una audiencia. La fascista, con carisma y dicción envidiables, advierte a la audiencia sobre “una guerra entre todo lo que aman y todo lo que odian”, habla en vaguedades, no trata nada en profundidad, sólo emite advertencias espectaculares, potenciadas por metáforas: Habla en imágenes. La oradora que la sucede es abucheada fuera del escenario, tras mascullar onanísticamente sobre Hegel. La izquierda contemporánea tiene, entre numerosos otros problemas, aquellos de oscuridad discursiva y presentación. Oscuridad: Tratamos conceptos sin explicarlos, deformamos conceptos, asumimos conocimientos teóricos por parte de nuestra audiencia, que probablemente no tengan — El hecho de que no exista tal cosa como una izquierda monolítica, sino corrientes distintas con conceptos comunes, sólo empeora las cosas. Estoy comenzando a comprender algunos dispositivos del progresismo que no comprendía antes, porque estoy estudiando en una universidad progresista. Retornar a la universidad no debería ser necesario para determinar si uno está de acuerdo o no con un movimiento político. ¿Significa, esto, que la izquierda tiene que atontarse? No, en absoluto: La izquierda tiene que comenzar a explicar. Debemos convertirnos en explicadores compulsivos. Presentación: El antifascismo tiene un problema de óptica crónico. Uno se vuelve antifascista porque su seguridad, su calidad de vida, o su vida están puestos en riesgo. El fascista es un vendedor, un padre de familia, un ex-militar exitoso, el ideal de lo que un hombre debería ser, en la sociedad en la que se presenta. Un antifascista está enojado porque comprende el subtexto de lo que está sucediendo, porque reconoce los “silbatos para perros” (frases que podrían parecer inocuas para el público general, pero que son un giño entre fascistas). Cierta fotografía tomada en una marcha contra la Educación Sexual Integral, que Agustín Laje publicó, tiene esto por primer comentario: “ Pero mira la diferencia entre esa marcha y una pro aborto, zurdita o de la comunidad lgbt, toda gente con clase y respetable y que no te desagrada ver por su llamativa vestimenta ni por su violencia, pintadas con graffitis, o banderas con mensajes de destrucción hacia un tercero. Acá todos es paz y tranquilidad, mucha diferencia”. El mensaje “Con mis hijos no te metas” es un mensaje de destrucción hacia un tercero, es el mensaje de quienes quieren, si no literalmente, discursivamente, borrar a las minorías sexuales: Fingir que no existen, (perpetuando la otredad, la ignorancia de la que el fascismo tiende a alimentarse), y negarles herramientas para respetarse a sí mismas y cuidar de su salud. Es un mensaje de odio, pero es tan sutil que no lo parece a simple vista. El fascismo, en sus primeras etapas, parece “todo paz y tranquilidad”, parece respetable. Tenemos que robar la estética y el semblante de nueva respetabilidad del fascismo.

Sumarse a célular anti-fascistas locales

Muchas pueden ser encontradas en Facebook. Algunas zonas carecen, o parecen carecer de grupos locales. En ese caso, contactar célula más cercana a uno.

Donar a ONGs dedicadas a derechos civiles

En especial, a derechos civiles de disidentes políticos y minorías sexuales.

¿Qué leer ahora?

Los orígenes del totalitarismo, Hannah Arendt

“el último siglo ha producido una abundancia de ideologías que fingen ser llaves a la historia, pero que realmente no son más que esfuerzos desesperados de escapar de las responsabilidades.” ― Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo
Hannah Arendt nació alemana, fue apátrida durante catorce años, y murió como ciudadana norteamericana. Emigró de su país de origen y perdió su nacionalidad, víctima del que sería su principal objeto de estudio: El nazismo. En Los orígenes del totalitarismo, Arendt examina cómo una tradición antisemita,- . Arendt revela aquello que pareció ajeno y horrible, un rompimiento casi surrealista del devenir histórico, como la metastasis de problemas culturales y políticos de larga data.

Tratado para radicales, Saul Alinsky

Autorado por el activista y organizador comunitario Saul Alinksy, y publicado en 1971, Tratado para radicales (Reglas para radicales, si se lo traduce literalmente) plantea ciertos principios para la organización de comunidades urbanas de bajos recursos, en pos de su empoderamiento sociocultural, político, y económico. Incluso si hay mucho que cuestionarle a Alinsky, ética y pragmáticamente, sus reglas, listadas a continuación, pueden servir como un punto de referencia.
El poder no es sólo lo que tenés, sino tambien lo que el enemigo cree que tenés.
Nunca vayas más allá de la habilidad de tu gente.
Siempre que sea posible, ve más allá de la habilidad de tu enemigo.
Haz que el enemigo viva según sus propias reglas.
La ridiculización es el arma más potente del hombre.
Una buena táctica es aquella que tu gente disfruta.
Una táctica que se arrastra por demasiado tiempo, se convierte en un lastre.
Mantene la presión.
La amenaza es, a menudo, mucho más aterradora que la cosa en sí.
La mayor premisa para la táctica es el desarrollo de operaciones que mantengan una constante presión sobre la oposición.
Si utilizas una desventaja llevándola a su máxima expresión, obtendrás una ventaja.
El precio de un ataque exitoso es una alternativa constructiva.
Elegí un blanco, inmovilizalo, personalizalo, y polarizalo.

Antifa: The Anti-Fascist Handbook, Mark Bray

“Los combatís escribiendo cartas y haciendo llamados telefónicos para no tener que combatirlos con los puños. Los combatís con los puños para no tener que combatirlos con cuchillos. Los combatís con cuchillos para no tener que combatirlos con armas. Los combatís con armas para no tener que combatirlos con tanques.”  ― Mark Bray, Antifa: The Anti-Fascist Handbook
Antifa: The Anti-Fascist Handbook (Antifa: El manual antifascista) es tan reciente que ni siquiera tuvo una traducción al castellano todavía. Escrito por Mark Bray, historiador y ex-organizador de Occupy Wall Street, El manual antifascista provee una visión desde el interior, de un movimiento que tiende a ser interpretado, o por los medios de comunicación, o por su oposición, pero al que rara vez se sienta a la mesa.
“El trabajo de los anti-fascistas es hacer que[los fascistas] estén demasiado asustados como para actuar en público, y funcionar como blancos voluntarios de odio y ataques, manteniendolos demasiado entretenidos como para que se les ocurra quemar la mezquita en su vecindario.”

Poder y desaparición, Pilar Calveiro

“ Toda la sociedad ha sido víctima y victimaría; toda la sociedad padeció y a su vez tiene, por lo menos, alguna responsabilidad. Así es el poder concentracionario. El campo y la sociedad están estrechamente unidos; mirar uno es mirar la otra. Pensar la historia que transcurrió entre 1976 y 1980 como una aberración; pensar en los campos de concentración como una cruel casualidad más o menos excepcional, es negarse a mirar en ellos sabiendo que miramos a nuestra sociedad, la de entonces y la actual.”
Leí Poder y desaparición por primera vez, en la escuela secundaria. Es, en algún punto, similar al primer título en esta lista. En Poder y desaparición, Pilar Calveiro, sobreviviente de última dictadura cívico-militar argentina, trata, a través de su experiencia, los factores socioculturales que hicieron a la sociedad argentina vulnerable a la instauración de una dictadura. Calveiro argumenta en contra de una noción meramente victimista de la dictadura militar de 1976. El gobierno norteamericano pudo laborear para la instauración de una dictadura, en conspiración con intereses locales, y la dictadura pudo establecerse, porque la sociedad era permeable al autoritarismo: Las dictaduras, Calveiro estaría arguyendo, no se establecen en cualquier momento, en cualquier sociedad, necesitan complicidades y vulnerabilidades autóctonas. Si estás interesadx en leer Los Orígenes del Totalitarismo y/o Poder y Desaparición, y te gustaría apoyar a Nada Respetable mientras lo haces, podes aquirirlos aquí. Si estás interesadx en Antifa: The Antifascist Handbook o Rules for Radicals, y te gustaría apoyar a Nada Respetable, podes adquirirlos aquí.
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