Debería estar trabajando en la transcripción de una grabación y su transformación en un ensayo, o en aquel sobre Capote, que he estado preparando por ya demasiado tiempo; o bien en cierto cuento, o en cierta novela– Tengo mejores cosas que hacer que esto, pero a esto me dedicaré porque esto es lo que la patria necesita que haga.

Ayer, en el Día del Niño por Nacer, tomó lugar una marcha anti-abortista. Ya he explicado mi posición al respecto, y no escribiré sobre el aborto, nunca más. Ahora, me concierne un asunto literario.

Ayer, fiel a su costumbre de dedicarse a tareas para las que no está calificado, el Senador por la Provincia de Buenos Aires y ex-Ministro de Educación Esteban Bullrich, produjo y compartió una pieza lírica. Siendo yo, más o menos, un escritor, me siento ofendido y deprimido por el intento deficiente, titulado “Yo te amo mamá (como nadie lo hará)”. Me alegra que mis hijos abortados no puedan leer estas febles rimas, que son, más bien, un insulto a los no nacidos.

Leer y analizar son dos procesos distintos. Aquí está el poema, en su totalidad:

“Yo te amo mamá (como nadie lo hará)”

Indefensos silencios que callan,
adentro del castillo hecho panza.
Vulnerables ojitos que no ven,
la tormenta que le aproximan a su piel.
Sonrisa muda de alegría,
pese a sentir que en breve se le irá su vida.
Manito tibia llena de amor,
que no se abrirá al sol y con dolor.
Mejillas suaves hechas para besar,
no conocerán los labios de su mamá.
Esperará con tristeza su muerte,
sin entender por qué le corre esa suerte.
Tanto amor y deseos de abrazar,
serán mutilados y en sangre se ahogarán.
Te amo mami no me dejes,
es mi amor el que quiero que te llene.
Quiero beber de tu pecho la vida
y no entiendo quién te dice que no es mía.
Te amo, te necesito, yo te adoro,
y me entregan a la muerte aunque lloro.
Quiero que sepas que soy tu hijo,
ese mismo, que sin saberlo, tu corazón bendijo.
Ámame, abrázame, ya me muero,
y mi vida se la llevan sin un duelo.
Mi mamá no me mimará,
aunque yo la amaré siempre en su eternidad. Te amo mami aunque no me veas,
mi vida seguirá con la tuya aunque no creas.
Te amo mamá. Tu hijito por siempre.

Sé que  no abundan grandes bardos dedicados al género poético a menudo rotulado como “Verso libre anti-abortista cuyo único objetivo es culpabilizar a mujeres que están tomando una decisión difícil y potencialmente traumática, atribuyéndole a un feto la consciencia de María Rosa de 68 años, que vive en Guanajuato” (Fischer et al., 2012); pero esto es un horror.

Este manojo de ripios incluye imágenes tan confusas como “castillo hecho panza”. Referir al útero como un “castillo hecho panza” es erróneo porque no tiene sentido. En todo caso, podría tratarse de una panza hecha castillo. De todas maneras, eso podría sugerir que el feto es un rey, lo que me parece extraño, y no me conmueve, sino que me confunde.

“Manito tibia llena de amor,
que no se abrirá al sol y con dolor.”

Entre “sol” e “y” debería haber habido una coma. Por otra parte, la mano de un feto abortado solo sería tibia por un rato.

“Esperará con tristeza su muerte,
sin entender por qué le corre esa suerte.”

Compraré, por un párrafo, esta noción de que el feto es un ser cuya consciencia y sintiencia es aquella de un niño o un adulto. Si tu madre te enviase a descuartizar, no esperarías, y mucho menos agonizarías, “con tristeza”. Esto es poco evocativo.

“Te amo mami no me dejes,
es mi amor el que quiero que te llene.”

Carencia de comas, e insinuación sexual.

“Te amo, te necesito, yo te adoro,
y me entregan a la muerte aunque lloro.”

La única manera de que esto tenga sentido melódico, es detenerse incómodamente en “aunque”. Esto es un error métrico.

“Tanto amor y deseos de abrazar,
serán mutilados y en sangre se ahogarán.”

El “tanto” aplica a “amor” y a “deseos de abrazar”. “Tanto” está aplicando a un singular y a un plural: “Tanto amor y [tanto] deseos de abrazar”. Propondría singularizar los deseos. De todas maneras, queda raro. El hecho de que el amor y los deseos vayan a ser mutilados y ahogados en sangre es raro. Iría a por algo más concreto. Todo es vago. La buena poesía traduce en imágenes concretas las abstracciones emocionales. Un poema sobre algo que se cree salvaje y repulsivo, debe ser salvaje y repulsivo. ¡Arrójame un balde de sangre, Bullrich! ¡Múestrame las tripas del aborto! ¡Píntate con ellas la cara, y haz un haka!

“Mi mamá no me mimará,
aunque yo la amaré siempre en su eternidad. Te amo mami aunque no me veas,
mi vida seguirá con la tuya aunque no creas.
Te amo mamá. Tu hijito por siempre.”

No puedo imaginar el disgusto que debe sentir una mujer que abortó al hijo de su violador, al leer estas líneas. No saben ni manipular emocionalmente a quienes están sufriendo.

Por otra parte, el asunto de “su eternidad”, el asunto de la eternidad perteneciéndole a la madre es absurdo. Todo este maldito poema es absurdo.

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